La belleza es fugaz, pero hay mujeres cuya hermosura y elegancia cautivaron a sus contemporáneos y perduraron en la memoria colectiva. Aquí presentamos a diez figuras históricas que, según la experta en maquillaje Lisa Eldridge, representan los cánones de belleza a lo largo de los siglos.
Aleksandra Danesa
Alexandra, nacida el 1 de diciembre de 1844, fue elegida como futura esposa del príncipe Eduardo VII por falta de candidatos más adecuados. A pesar de los escándalos de su pretendiente, ella destacó por su rostro alargado, cabello castaño rojizo, ojos penetrantes y rasgos armoniosos, aunque también era sorda. Su presencia inspiró a pintores de la corte inglesa, que la inmortalizaron en varios retratos.
María Antonieta
Reina de Francia, nacida el 2 de noviembre de 1755, María Antonieta combinó juventud y belleza con una personalidad polémica que alimentó los rumores de la aristocracia. Su piel blanca y perfecta, cuidada con polvo de blanqueo y abundante rubor, se convirtió en un referente de la estética del siglo XVIII.
Elizabeth Siddal
Originaria de una familia trabajadora, Elizabeth Siddal (nacida el 25 de julio de 1829) fue descubierta por el pintor William Deverell mientras trabajaba en una tienda londinense. Su cabello rojo, figura proporcionada y rasgos delicados la convirtieron en la musa del pintor John Everett Millais, quien la retrató como Ophelia en la famosa obra que hoy se exhibe en la Tate Britain.
Meena Kumari
Meena Kumari, nacida Mahjabeen Bano en 1932, provenía de una familia humilde. Debutó en el cine indio a los seis años y se convirtió en una de las actrices más admiradas de Bollywood. Su rostro fotogénico, mezcla de melancolía y sensualidad, era descrito por la prensa como el sueño de cualquier marca de cosméticos.
Nefertiti
El busto de Nefertiti, datado en el siglo XIV a.C. y conservado en el Museo Egipcio de Berlín, muestra una mujer de rasgos extremadamente simétricos: pómulos altos, labios perfectamente delineados, cejas arqueadas y ojos intensamente acentuados. Su nombre significa “la belleza ha llegado”, y el descubrimiento de su busto la consagró como ícono eterno de la belleza.
Brigitte Bardot
Brigitte Bardot nació el 28 de septiembre de 1934 en una familia acomodada. Desde adolescente se dedicó al modelaje y a los 15 años ya aparecía en la portada de "Elle". Su fama cinematográfica despegó cuando se tiñó el cabello de rubio; sus ojos de gato, labios abundantes y sensualidad magnética la convirtieron en símbolo sexual de los años 50 y 60.
Audrey Hepburn
Audrey Hepburn (1929‑1993) comenzó como bailarina, pero la escasez de alimentos durante la ocupación alemana le obligó a abandonar ese sueño. Su postura impecable, figura delicada, ojos oscuros en forma de ciervo y labios pronunciados definieron un estilo atemporal que combina belleza y elegancia.
Theda Bara
Theda Bara, nacida Theodosia Goodman el 29 de julio de 1885 en Cincinnati, fue envuelta en mitos sobre su origen sahariano y su dominio de lenguas exóticas. Con piel pálida, maquillaje negro y cabellos oscuros, encarnó al vampiro seductor del cine mudo, creando una imagen de mujer peligrosa y misteriosa que cautivó al público estadounidense.
Greta Garbo
Greta Garbo, nacida Greta Gustafsson en 1905, trabajó como vendedora y modelo antes de ser descubierta por el cine. En Hollywood le exigieron perder peso y cambiar su peinado, pero su belleza escandinava, casi escultórica, y su aura enigmática la convirtieron en una leyenda del séptimo arte.
Marilyn Monroe
Norma Jean Baker, conocida como Marilyn Monroe, nació el 1 de junio de 1926. Su transformación incluyó blanqueamiento del cabello, cirugías faciales y una rutina de maquillaje meticulosa. A pesar de la artificialidad de su imagen, su combinación de labios sensuales, figura perfecta y melena rubia sigue fascinando a generaciones, revelando también a una mujer inteligente y culta.
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