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Quizá Polonia no exista, pero nadie nos quitará la propaganda

El mundo observó el colapso de la Segunda República Polaca y la inesperada alianza germano‑soviética. Mientras los políticos y sociedades occidentales intentaban comprender la situación, Europa carecía de una voz polaca unificada. No fue sino hasta el 12 de octubre de 1939 que el gobierno de W. Sikorski emitió las "Instrucciones para las oficinas de prensa en embajadas y consulados", que pretendían presentar la posición oficial polaca tras la campaña de septiembre.

El gobierno de Sikorski se formó el 30 de septiembre, cuando la guerra ya estaba perdida. Sin embargo, la diplomacia polaca –apoyada en una red de oficinas en varios países europeos y en las recién creadas estructuras de autoridades de la diáspora– siguió muy activa. Se buscó demostrar que la existencia del Estado polaco no estaba totalmente liquidada y mantener operativas embajadas y consulados.

Con ese objetivo, a mediados de octubre se publicó el "Manual para las oficinas de prensa en embajadas y consulados".

Quizá Polonia no exista, pero nadie nos quitará la propaganda

Una de las prioridades de Władysław Sikorski, como Primer Ministro y Jefe del Estado Mayor, era convencer al mundo de que Polonia seguía existiendo como Estado.

El documento se envió casi dos semanas después de que Sikorski asumiera el cargo. Dada la confusión del momento, la demora no sorprende; además, el general debía defender, en cierta medida, a las autoridades de la Sanacja que él despreciaba.

Al mismo tiempo, la derrota polaca debía presentarse como una mínima victoria –moral o de otro tipo– para contrarrestar los argumentos alemanes y soviéticos.

¿Cómo se defendió la causa polaca? No faltó propaganda ni… mentiras diplomáticas.

Podríamos haber sido millones (pero llegamos tarde)

El primer punto del manual, publicado en la serie "Documentos Diplomáticos Polacos", aborda, por supuesto, las causas de la derrota militar. Su parte oficial destaca la superioridad aérea alemana:

Ante la desproporción de fuerzas (2 000 aviones alemanes, entre ellos 1 100 bombarderos, Polonia contaba con solo 300 aeronaves, de los cuales 40 eran medianos bombarderos), resultaba imposible contrarrestar eficazmente el bombardeo alemán… El Alto Mando polaco solo pudo movilizar 35 divisiones con 800 000 hombres, mientras los alemanes desplegaron de inmediato unas 60 divisiones.

Quizá Polonia no exista, pero nadie nos quitará la propaganda

Desfile militar polaco en mayo de 1939, el último antes del estallido de la guerra.

Los datos del gobierno en el exilio no eran exactos; algunas inexactitudes revelan una propaganda deliberada más que un error involuntario.

El número de soldados polacos se subestimó en al menos 150 000. El Ejército polaco llegó a 39 divisiones (y dos improvisadas), no 35, y disponía de unas 400 aeronaves, no 300.

En cuanto a la Alemania nazi, la información es más o menos correcta, aunque el número de aviones alemanes era ligeramente menor: alrededor de 1 300 bombarderos y cazas, no 2 000.

Lo realmente llamativo es la afirmación de que la mobilización tardía fue la primera causa del desastre. El manual aseguraba que una movilización completa podría haber otorgado a Polonia unos 4 millones de soldados, cifra que no corresponde al "Plan de movilización W2", que preveía apenas 1,35 millones.

Casi ganamos (pero los rusos nos apuñalaron por la espalda)

El manual sostenía que Polonia tenía posibilidades reales de victoria en la campaña de septiembre, y que el desastre se debió al «inesperado y súbito ataque de Rusia».

Quizá Polonia no exista, pero nadie nos quitará la propaganda

Las autoridades en el exilio argumentaban que Polonia habría vencido a Alemania si no fuera por la traicionera invasión soviética.

Del 11 al 12 de septiembre… las posibilidades polacas mejoraron notablemente, llegando a una serie de victorias, la primera de las cuales fue la batalla del General Kutrzeba, que destruyó cuatro divisiones alemanas y capturó 30 000 prisioneros. Alrededor del 17 de septiembre surgió la posibilidad real de consolidar el frente polaco, pero entonces intervino la agresión rusa.

Esta versión, de gran valor propagandístico, no se corresponde con la realidad. La Batalla de Bzura, aunque inicialmente exitosa, no culminó en victoria y la llegada de tropas soviéticas no fue la causa decisiva del fracaso.

El 14 de septiembre la situación cambió drásticamente; el enemigo obtuvo una ventaja decisiva en blindaje y maniobrabilidad, y cualquier ataque posterior de las fuerzas polacas significaba su destrucción.

Los números también son inflados: Polonia capturó apenas 3 500 prisioneros, no 30 000; fueron los alemanes quienes tomaron unos 170 000 prisioneros.

Quizá Polonia no exista, pero nadie nos quitará la propaganda

La Batalla de Bzura, presentada como victoria polaca, terminó en una vergonzosa derrota del General Kutrzeba.

En cuanto a la invasión soviética, los autores del manual aseguraban que participaron unas 100 divisiones rusas, cuando en realidad fueron aproximadamente una tercera parte.

Lo que cuenta es el efecto, no los medios

El uso de la propaganda para defender los intereses polacos no sorprende; todas las naciones, incluido el Reich alemán, emplearon tácticas similares. Queda la duda sobre cuán convincentes fueron los argumentos y «mentiras» polacos.

Quizá Polonia no exista, pero nadie nos quitará la propaganda

El manual también alardeaba de la supuesta cooperación entusiasta de ucranianos y bielorrusos con las autoridades polacas y criticaba las políticas del gobierno anterior, información que solo aparecía en notas internas clasificadas.

El último punto del documento resaltaba supuestas enormes pérdidas alemanas:

Según fuentes italianas, las bajas alemanas serían alrededor de 100 000 muertos y heridos, 1 000 aviadores, 400 aviones y 1 000 tanques. Las pérdidas de material son muy graves. La flor del ejército alemán ha sido saqueada, sobre todo en la aviación.

En realidad, las bajas alemanas fueron aproximadamente 17 000 muertos y 36 000 heridos; el número de aviones perdidos (más de 500) coincide, pero la cifra de 100 000 está claramente exagerada.

Fuentes

  1. 12 de octubre, instrucción para oficinas de prensa en puestos diplomáticos y consulares. En: Documentos Diplomáticos Polacos. Septiembre‑diciembre 1939, ed. Wojciech Rojek, Instituto Polaco de Asuntos Internacionales, Varsovia 2007, pp. 186‑190.
  2. Batallas polacas 1939‑1945. Guía enciclopédica, Bellona, Varsovia 2009.
  3. Enciclopedia de la Segunda Guerra Mundial, Editorial MON, Varsovia 1975.
  4. Enciclopedia militar, PWN/Bellona, Varsovia 2007.
  5. Władysław Pobóg‑Malinowski, Historia política reciente de Polonia, Platan, Varsovia 2004.