historia historica

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

Buscando un colaboracionista polaco. ¡Había muchos candidatos!

A finales de 1939 surgió en la cúpula nazi la idea de crear un gobierno títere en Polonia. Se ofreció a Wincenty Witos, detenido durante la guerra, la posibilidad de encabezar el gabinete. Los documentos del investigador alemán Michael Foedrowitz indican que Witos no rechazó de inmediato la propuesta, aunque finalmente el ex primer ministro, que había sido presidente del consejo tres veces, no quiso convertirse en un "Quisling" polaco.

Los agentes de la Abwehr, por su parte, intentaron reclutar a Józef Beck para que regresara al país y administrara los asuntos polacos bajo supervisión alemana.

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

En otoño de 1939 Polonia también fue atacada por la Unión Soviética, quedando atrapada entre dos potencias. Aun así, algunos esperaban que Hitler y Stalin eventualmente conciliaran sus diferencias.

Władysław Studnicki, político y periodista, predijo el ataque nazi a la URSS y, el 20 de noviembre de 1939, entregó un folleto titulado Memorial sobre la reconstrucción del Ejército Polaco y la inminente guerra germano‑soviética. En él proponía que Polonia se extendiera hasta el Dniéper, mientras que Alemania ocuparía el Don y el Cáucaso.

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

Los nazis, sin embargo, no tomaron en serio esas ideas y, un año después, Studnicki fue internado en Neubabelsberg y posteriormente en la prisión de Pawiak.

Flores, procesiones y misas: la bienvenida polaca a los nazis

En 1940 circulaban rumores de legiones anti‑bolcheviques formadas por polacos, pero eran infundados. La situación cambió en 1941, cuando el ataque de Hitler a la URSS liberó territorios polacos ocupados por los soviéticos. Según el testimonio de Zbigniew Koźliński, soldado de la ZWZ y del Ejército de Casa, los alemanes fueron recibidos con entusiasmo: los campesinos les entregaban vacas como muestra de gratitud y organizaban misas y desfiles triunfales.

Al poco tiempo los nazis comenzaron a reconsiderar su política hacia los polacos, pensando en utilizarlos contra el bolchevismo.

Polacos: material de guerra incalculable

En agosto de 1941 se proyectaron películas con mensajes que incitaban a los polacos a combatir a la Unión Soviética, pero fueron retiradas rápidamente. El 20 de abril de 1943, Eberhard Schöngarth, jefe de la policía de seguridad del Gobierno General, admitió que la actitud alemana hacia la nación polaca estaba equivocada y que «el pueblo polaco es un material de guerra incalculable; si se quiere ganar, hay que ponerlo al servicio de Alemania».

Dos meses después, el 19 de junio de 1943, Heinrich Himmler y Hans Frank propusieron incorporar a los polacos al Wehrmacht. Cuando Hitler se opuso, Frank intensificó la represión contra la población.

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

El concepto volvió a estudiarse, pero la resistencia de Hitler persistió. En febrero de 1944 rechazó la idea de crear un nuevo ejército al estilo de Piłsudski. No fue hasta el 24 de octubre de 1944 que se autorizó la incorporación de polacos a fuerzas auxiliares voluntarias; al final del año se reclutaron 471 voluntarios en el Gobierno General, incluso se filmó una propaganda con una unidad de 30 hombres y 15 mujeres en uniforme alemán desfilando por Cracovia cantando canciones de guerra polacas.

Una idea aliada: ¡polacos y alemanes luchando juntos!

En la primavera de 1945, cuando las operaciones militares en Europa estaban en su fase final, el Reino Unido consideró la posibilidad de que polacos y alemanes combatieran codo a codo. Resulta paradójico, pues los británicos habían impedido previamente cualquier contacto entre los nazis y el gobierno polaco en el exilio, temiendo que Polonia pudiera ayudar a Alemania contra la URSS.

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

Según Jonathan Walker, en su libro World War III. The Secret Plan to Free Poland from Stalin’s Hands, Winston Churchill, tras la Conferencia de Yalta, buscó un plan para aprovechar a Stalin mediante la fuerza militar. La operación “Unthinkable” preveía un ataque contra los territorios soviéticos el 1 de julio de 1945, con la participación de fuerzas británicas, estadounidenses, polacas y, sorprendentemente, alemanas.

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

¿Aceptarían los polacos esa alianza? ¿O no?

Walker señala que, aun si los Aliados necesitaban tropas, es difícil imaginar que soldados británicos, estadounidenses o polacos toleraran la presencia de unidades de la Waffen‑SS o del Wehrmacht involucradas en crímenes en el Frente Oriental.

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

Además, la idea de que tropas alemanas volvieran a pisar suelo polaco generaba una gran resistencia popular y podría haber desestabilizado toda la operación.

Finalmente, el plan “Unthinkable” fue descartado y Polonia quedó bajo la esfera de influencia soviética.

¿Existió una segunda vía?

El término "alianza polaco‑nazi" suena aterrador y suele usarse para implicar complicidad polaca en crímenes alemanes. Sin embargo, en la Europa ocupada, pocos grupos pudieron o quisieron oponerse a la Alemania nazi con la fuerza que tenían.

«Gracias a Dios por los nazis». ¿Existió una alianza polaco‑nazi?

Los combatientes del Levantamiento de Varsovia, por ejemplo, no estaban dispuestos a colaborar con los nazis. La propaganda comunista posterior exageró las acusaciones de colaboración para desacreditar a la resistencia de independencia.

En última instancia, Polonia no tuvo opción. Los agresores de 1939 (Alemania y la URSS) decidieron su destino; las propuestas nazis de limitar la represión, usar a los polacos contra el segundo agresor o instalar un gobierno títere fueron descartadas por Hitler, mientras que la Unión Soviética consolidó su dominio, dando origen a la República Popular de Polonia.