¿Por qué los historiadores del arte y algunos periodistas difunden teorías sin fundamento?
El autor alemán Maike Vogt‑Lüerssen, especialista en el Renacimiento, asegura haber descubierto el verdadero secreto de la Mona Lisa, un secreto que, según ella, está profundamente ligado a Polonia.
El biógrafo francés Serge Bramley ya señalaba hace veinticinco años que el modelo del famoso retrato podía identificarse de “una buena docena de maneras”, y cada una tenía cierta defensa. Desde entonces, el número de hipótesis ha crecido hasta alcanzar cientos.
¿Esclava china o asistente vestido de mujer?
Algunas teorías proponen que la figura es una esclava china; otras afirman que no es una mujer sino el asistente y amante de Leonardo, Salai. También existen voces que niegan la existencia de una “Mona Lisa” y sostienen que Leonardo realizó una autorretrato estilizado para jugar con el espectador.

Una de esas hipótesis sugiere que el cuadro es, de hecho, un autorretrato del propio Leonardo.
Vogt‑Lüerssen se unió al grupo de revisionistas hace unos años y dedicó un libro entero a la identificación de la Mona Lisa. Su argumento se basa en un solo detalle: el vestido del modelo contiene símbolos estilizados de la familia Sforza, lo que, según ella, indica que la modelo debía pertenecer a esa familia o estar relacionada con ella.

¿Izabela Aragońska… o quizá Lucrecia Borgia? Otra retrato renacentista que plantea más preguntas que respuestas.
Considerando la época de la obra —a finales del siglo XV y principios del XVI— y las similitudes con otros cuadros famosos, Vogt‑Lüerssen concluye que la modelo sólo puede ser una mujer concreta: Isabel de Aragón, duquesa de Milán y madre de la futura reina polaca Bona Sforza.
¿Pintor o amante?
La hipótesis no es tan descabellada como parece. Leonardo conoció a Isabel, ayudó a organizar su boda con el príncipe Gian Galeazzo y realizó numerosos trabajos para la familia Sforza. No sería sorprendente que, durante ese periodo, hubiera pintado un retrato digno de la princesa.
No existen pruebas concluyentes de que esa imagen sea la Mona Lisa, pero la comunidad académica ha rechazado la teoría de Vogt‑Lüerssen porque parte de una premisa equivocada y construye sobre ella un conjunto de suposiciones extravagantes.

Según la autora, Leonardo no sólo pintó a Isabel, sino que, tras la muerte del violento y alcohólico Gian Galeazzo Sforza, se casó secretamente con ella. La historia tendría el carácter de una telenovela: gran amor, misterios mayores y una unión escandalosa que habría dado lugar a varios hijos. Además, el pintor habría actuado como padrastro de Bona Sforza, criada en el castillo de Bari.
El poder de la autoconfianza
Vogt‑Lüerssen admite que sus afirmaciones se basan en la interpretación de las obras de Leonardo, no en documentos fehacientes. Sin embargo, defiende sus ideas con vehemencia, acusando a la comunidad científica de ignorancia y conspiración para ocultar la “verdad histórica”.
Los periodistas de *The Age* señalaron que la primera edición de su libro sobre Isabel de Aragón como la Mona Lisa tuvo una tirada de apenas treinta copias, todas en alemán bajo el título “Isabella von Aragon und ihr Hofmaler Leonardo da Vinci”. No se logró publicar ninguna versión en inglés o polaco, lo que sugiere que trabajar con una autora tan polémica no siempre vale la pena.
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Otra versión del artículo apareció en la edición de *Newsweek Historia* (3/2015).