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¿Quién fue el pequeño Albert? Este experimento es una de las páginas más oscuras de la historia de la psicología

Hoy en día resulta impensable diseñar experimentos que impliquen asustar a niños. ¿Y si el sujeto fuera un bebé? El niño que pasó a la historia de la psicología como "Pequeño Albert" tenía apenas 11 meses, era un huérfano anónimo y formó parte del estudio más famoso del padre del conductismo, John B. Watson.

La idea surgió cuando Watson leyó Psychology as the behaviorist sees it (1913). En ella argumentaba que la introspección y el análisis de la conciencia eran métodos demasiado sesgados para considerarse científicos; la investigación debía centrarse en lo observable: estímulo y respuesta.

Este texto marcó el nacimiento simbólico del conductismo. Al mismo tiempo, el fisiólogo ruso Iván Pavlov describía el condicionamiento clásico en perros, mostrando que los animales aprenden a responder a estímulos específicos. Watson quiso llevar esas ideas a los seres humanos.

Junto a su asistente Rosalie Rayner, Watson planteó tres preguntas:

¿Puede un bebé ser condicionado para temer a un animal que se asocia con un sonido fuerte? ¿Se transfiere ese miedo a otros animales u objetos? ¿Cuánto dura ese miedo?

Para responderlas necesitaban a un niño. Lo hallaron en un hospital (algunas fuentes hablan de un orfanato) y lo anonimizaron como "Albert B.", describiéndolo como un niño sano, tranquilo y poco emotivo.

El procedimiento del experimento

Al cumplir nueve meses, Albert no mostraba temor a fuego, animales ni objetos; solo lloraba ante ruidos fuertes e inesperados. Dos meses después, Watson y Rayner lo colocaron sobre un colchón en una habitación iluminada. Cada vez que Albert intentaba tocar una rata blanca, un asistente golpeaba una barra metálica con un martillo, produciendo un fuerte ruido.

¿Quién fue el pequeño Albert? Este experimento es una de las páginas más oscuras de la historia de la psicología

Después de siete pares de pruebas, separadas por una semana, el bebé empezó a llorar al ver la rata, aunque antes mostraba curiosidad por tocarla. Cinco días después, se comprobó la generalización: el miedo se extendió a otros animales (conejos, perros) y a objetos peludos, aunque no a todo lo que tuviera pelo.

Un mes después, la respuesta de Albert seguía presente, aunque ligeramente disminuida. El estudio continuó casi un año; al final, el niño temía incluso una máscara de Santa Claus, gritando y llorando al verla.

El final del estudio y sus controversias

El condicionamiento nunca se revirtió. El experimento se interrumpió antes de concluir oficialmente, y su desaparición está rodeada de dos teorías principales:

  • La madre de Albert, empleada del centro, habría descubierto el estudio y, al enterarse, se llevó al niño sin informar a nadie.
  • Watson fue expulsado de la universidad tras un escándalo marital: Rosalie Rayner era su amante (más tarde su esposa). Cuando la esposa de Watson descubrió la infidelidad, publicó cartas en la prensa, provocando un escándalo que la universidad no pudo soportar.

¿Qué fue del niño?

La verdadera identidad de Albert sigue sin resolverse. Dos hipótesis principales aparecen en la literatura:

  1. Douglas Merritte: registrado como "Albert B." en los censos de 1920, murió a los seis años con hidrocefalia congénita. Si fuera él, Watson habría usado a un niño enfermo, lo que agravaría las críticas.
  2. William "Billy" Barger: según Powell y Digdon, el hijo de Pearl Barger coincidía mejor con la descripción física. La familia lo llamaba Albert y, a diferencia de Douglas, vivió hasta los 87 años sin enfermedades congénitas.

Las discrepancias en los relatos – edad del niño, nombre usado, especie del animal (rata o conejo) – dificultan una identificación definitiva. Incluso Watson modificó algunos detalles en sus propias publicaciones.

Aunque el experimento de Little Albert es uno de los más citados en la historia del conductismo, sigue siendo objeto de debate y reflexión ética.