Se sabe que Stalin era un ferviente homófobo. En la Unión Soviética se aprobó una ley draconiana que castigaba la homosexualidad con hasta ocho años de trabajos forzados. Muchos altos funcionarios fueron víctimas de la campaña anti‑gay. ¿De dónde surgió la obsesión de Stalin con los homosexuales? ¿Acaso no había motivos personales?
Stalin llamaba a sus enemigos "prostitutos masculinos" y no ocultaba su aversión, incluso odio, hacia los que enviaba a los campos. Aun así, circulan teorías sobre su posible bisexualidad, alimentadas por sus dificultades con las mujeres.
Sus matrimonios fueron breves y trágicos: ambas esposas murieron prematuramente. La segunda, Nadezhda (Nadia), se suicidó durante la fiesta del 15.º aniversario de la Revolución. Stalin no pareció devastado; creía que el bolchevique debía amar al partido más que a su esposa.
El amor al partido no implicaba renunciar a la vida erótica. Simon Sebag Montefiore, en su biografía "Stalin: la Corte del Zar Rojo", escribe que el dictador coqueteaba con las mujeres de forma torpe y tímida. Una actriz que le gustaba fue objeto de bromas en la cena, lanzándole pelotas de pan.

El aniversario de la Revolución de Octubre quedó marcado tanto por la victoria como por el suicidio de su esposa Nadia.
Stalin tampoco era un amante cariñoso. Como relata Christopher Mack en "Stalin’s Confession: A Frank Conversation with the Old Bolshevik", el dictador describía sus encuentros sexuales de forma mecánica y violenta.
El autor también menciona indicios de bisexualidad, como el beso apasionado que Stalin habría dado al embajador estadounidense William Bullitt cuando estaba ebrio.
Danza con un hombre: la especialidad de Molotov
Aunque la homosexualidad estaba penada, la amistad masculina era exaltada en la propaganda soviética. En la película del régimen "Conductores de Tractores" aparecen escenas con insinuaciones homosexuales, como tres conductores compartiendo un abrigo.
Stalin rodeado de hombres tanto en lo público como en lo privado organizaba fiestas donde el alcohol corría a raudales. Uno de sus pasatiempos favoritos era emparejar a sus invitados para que bailaran.
Según Montefiore, desde los años 30 Molotov solía bailar con otro hombre para divertir a Stalin. En una de esas ocasiones, el compañero de baile fue Jakub Berman, quien recordó que Stalin sonreía y disfrutaba del espectáculo.
La colección de Stalin
Stalin también coleccionaba dibujos de desnudos masculinos a los que añadía comentarios vulgares. En 2009 una galería de Moscú mostró 19 reproducciones de nudes del siglo XIX, acompañadas de anotaciones del dictador.

En una de ellas, Stalin marcó con un bolígrafo rojo los genitales masculinos; en otra escribió: "Trabaja, no te masturbes. Hora de reeducación". Estas anotaciones despertaron nuevas especulaciones sobre sus posibles inclinaciones homosexuales.
¿Guardia personal y amante?
Si Stalin era gay, ¿quién habría sido su amante? Christopher Mack señala a Karl Pauker, un judío húngaro que fue barbero del Teatro de la Ópera de Budapest y luego guardia personal del dictador. Montefiore lo describe como un aficionado a la buena comida, los autos y la tecnología.

Pauker entretenía a Stalin con imitaciones cómicas, como la parodia de la ejecución de Grigori Zinóiev, que hacía reír al líder a carcajadas.
Según Nigel Cawthorne, autor de "The Erotic Life of Great Dictators", Pauker habría sido el compañero pasivo en una relación íntima con Stalin. Sin embargo, en 1937 Pauker fue arrestado y ejecutado, como ocurrió con muchos cercanos al dictador.
Bibliografía
- Nigel Cawthorne, The Erotic Life of the Great Dictators, Puls London, 1996.
- Robert Cheda, The History of Homosexuality in Russia, Rzeczpospolita, 6 abr 2017.
- Christopher Mack, Stalin’s Confession: A Frank Conversation with the Old Bolshevik, Bellona, 2017.
- Simon Sebag Montefiore, Stalin: Court of the Red Tsar, Magnum, 2012.
- Shaun Walker, Stalin’s crude side laid bare, The Independent, 19 dic 2009.