Władysław celebra una victoria inesperada
Tras una serie de fracasos diplomáticos, el rey consigue un triunfo importante en la curia de Aviñón: el Papa sanciona al comandante Lautenburg por quemar aldeas episcopales durante la retirada de Brest y emite una bula que condena enérgicamente a la Orden Teutónica.
«¡Gracias a Dios!», exclamó cuando Borutka le entregó un mensaje del canciller en el arsenal, donde supervisaba la inspección de armas. «¡Ya no tendré pesadillas de culpa!»
«¿El rey duerme mal?», preguntó preocupado Wrończyk.
«Ya no necesito leche antes de acostarme», respondió Władek, mirando los escudos colgados en la pared.
Preparándose para la batalla
Borutka tomó una daga, la afiló y simuló un golpe al aire. «Prefiero luchar así», dijo, y luego sacó una enorme espada a dos manos, batiéndola contra el soporte.
«Si el rey pregunta si compró los caballos de guerra con sensatez, responderé que sí», añadió, mientras describía la necesidad de montar bestias aunque fuera a fallar.
Władysław, confiado, respondió: «Lo lograremos si luchamos en el campo que se avecina, en la gran batalla por todo».

La Batalla de Płowce
Władek recordó que el caballero teutónico estaba bien entrenado, castigado y armado hasta los dientes. Borutka propuso una “bomba de fuego”, mientras Wrończyk hablaba de un herrero alemán que había creado una flecha con una punta de alambre envuelta en alquitrán.
Władysław, con ironía, comentó que también tenía una invención: flechas flamígeras, aunque admitió que el mundo aún no se había incendiado.
Los heridos y los rumores
Los caballeros discutían cómo los Teutónicos desaparecían del campo de batalla. Borutka explicó que la táctica consistía en una fila de jinetes gigantes que cubrían a los que estaban detrás, formando una muralla de escudos.
Władek preguntó por los heridos que, según él, se habían “dispersado en el aire”. Borutka respondió que estaban gravemente heridos, “vivos muertos”, y que el deber del jefe era atenderlos.

El fragmento proviene del último libro de Elżbieta Cherezińska, El Reino Renacido, volumen 5.
Borutka concluyó: «Muchos ansían sangre». Wrończyk, sin rodeos, insinuó que el rey prefería no reconocerlo.
Mensaje del canciller
El canciller Jarosław Bogoria entró en la sala y anunció: «Juan de Luxemburgo ha proclamado una gran cruzada contra Samogitia».
Władysław, enfadado, respondió: «¡Al diablo!», y se dirigió a la salida mientras escuchaba el bufido de Borutka.
La campaña de Juan de Luxemburgo
Juan de Luxemburgo llegó a Toruń con su ejército cruzado, admiró la muralla y el castillo teutónico. Conversó con su compañero Henry sobre la superioridad de Malbork y la ausencia de un gran mariscal en la Orden.
Durante la cena, se debatió la muerte del caballero Lautenburg en la batalla de Biržulis contra Gediminas. Se reveló que su muerte había sido usada como pretexto para atacar a Lituania y, al mismo tiempo, provocar a Władysław a la guerra, con la intención de debilitar al papado y al rey de Bohemia.
Conclusión
El relato muestra la compleja red de intrigas, tácticas militares y leyendas que rodean a Władysław Łokietek mientras se prepara para enfrentarse a los Caballeros Teutónicos y a los designios de Juan de Luxemburgo.