Octubre de 1916. El submarino alemán U‑53 llega a la base de Newport. Su capitán, Hans Rose, rinde honores al almirante estadounidense y, tras una visita de oficiales de la Marina, comienza a hundir barcos justo bajo la mirada de los destructores de EE. UU.
En julio de 1916 el submarino de transporte Deutschland arribó a Baltimore, entonces un puerto neutral. Llevaba caucho, níquel, estaño y yute, recursos esenciales para la guerra alemana ante el bloqueo aliado. El episodio provocó indignación en Gran Bretaña y animó a los alemanes a repetir la hazaña con otro buque de carga, el Bremen, escoltado por el U‑53 bajo el mando del capitán Hans Rose.
El plan de Rose
Rose recibió órdenes dobles: entrar a un puerto estadounidense y, una vez allí, atacar la flota aliada frente a la costa de EE. UU. Además, debía servir como vitrina de la potencia de la U‑Bootwaffe y de la ingeniería alemana.
El Bremen nunca alcanzó su destino; se cree que chocó contra una mina cerca de las Islas Orcadas. Así, el U‑53 tuvo que proseguir solo su misión.
Visita a Newport
El 7 de octubre de 1916, a las 15:00, el U‑53 atracó en Newport. La presencia del submarino generó gran revuelo entre la población y el personal militar. Rose, vestido con uniforme de gala, rindió honores al almirante Knight, comandante de la flota de destructores de Newport.
Según Robert K. Massie, Rose compró un periódico local y envió una carta al embajador alemán con la lista de los buques que partirían y sus destinos. Poco después, el almirante Knight regresó a bordo del submarino acompañado de oficiales, sus esposas, la prensa local y algunos residentes de Newport. Los estadounidenses, aún resentidos por el hundimiento del Lusitania, intentaron someter al U‑53 a una inspección sanitaria.
Una matanza bajo el faro de Nantucket
El 8 de octubre, al caer la noche, el U‑53 zarpó de Newport, incumpliendo el límite de 24 horas que la ley internacional permite a un buque en puerto neutral. Gracias a la información obtenida del periódico, Rose conocía la hora y el rumbo de los convoyes estadounidenses.
A la madrugada, cerca del faro de Nantucket, el submarino comenzó a atacar. Primero interceptó al buque estadounidense Kansas a las 7:00 a.m.; tras inspección, lo dejó libre. Sin embargo, siete barcos más –cinco británicos, uno holandés y uno noruego– fueron torpedeados y se hundieron. Rose respetó el protocolo de la guerra submarina: antes de lanzar los torpedos permitió que las tripulaciones embarcaran en botes salvavidas, por lo que no hubo víctimas mortales.
Los destructores estadounidenses observan impotentes
Hasta 16 destructores de la Marina de EE. UU. estaban en la zona. En un momento, el U‑53 se acercó tanto a un buque estadounidense que tuvo que frenar sus motores para evitar una colisión. Más tarde, Rose solicitó a un destructor que cambiara de posición para poder torpedear un buque holandés abandonado; el destructor obedeció y el submarino hundió la nave.
Fin de la patrulla
Agotados los torpedos, el U‑53 volvió a su base en Helgoland el 28 de octubre. La acción provocó una fuerte protesta en el Parlamento británico y obligó al Departamento de Estado estadounidense a explicar la inacción de su Marina: mientras el submarino operaba fuera de aguas territoriales estadounidenses, los destructores no podían intervenir.
La patrulla del U‑53 quedó registrada como la primera misión de combate oceánica del submarino alemán: recorrió 7 550 millas náuticas sin repostar, permaneció 41 días y 8 horas en alta mar, y solo 2,5 horas en puerto. Demostró el poder letal de los U‑Boats, que seguirían marcando la historia naval de la Primera Guerra Mundial.
¿Quieres saber más?
El libro que narra estos hechos está disponible en las librerías Empik.
