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¿Dónde se encontraba el Edén?

Esta maravillosa tierra se menciona en el Libro del Génesis. El paraíso del que Dios expulsó a los primeros humanos estaba en la Tierra. ¿Dónde se encontraba exactamente?

En ese jardín no había temor, sufrimiento ni carencia. Los animales y los primeros seres humanos vivían en perfecta armonía. Según la Biblia, Dios creó el Edén separando una porción de la Tierra con propiedades particularmente favorables, por lo que el jardín era un lugar físico. Génesis relata: «Y Dios plantó un jardín en Edén, al oriente». Ese sitio, apartado del resto del planeta, tenía un rango muy alto porque allí estaba mismo Dios. Allí también plantó los árboles de la vida y del conocimiento del bien y del mal, y creó a los primeros humanos para que vivieran en el paraíso y lo cuidaran. «El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo guardara».

Ríos del Edén

¿Dónde estaba ese jardín? Sabemos que estaba “al oriente”. La Biblia también indica los nombres de los ríos que lo atravesaban:

«Un río salió de Edén para regar el jardín, y de allí se dividió en cuatro brazos. El primero se llamaba Pisón; rodea toda la tierra de Chavila, donde está el oro, que es espléndido; también hay resina fragante y piedra roja. El segundo se llamaba Gihón; rodea toda la tierra de Cus. El tercero se llamaba Hiddekel (Tigris); fluye al este de Asur. El cuarto río es Perat (Eúfrates).»

¿Dónde se encontraba el Edén?

Dos de esos ríos todavía existen: el Tigris y el Eúfrates. Con esa información muchos concluyen que el Jardín del Edén se hallaba en Mesopotamia. El problema es identificar los otros dos ríos. Los científicos no pueden ubicarlos con certeza. Además, Gihón, que debía rodear la tierra de Cus, tendría que extenderse desde Mesopotamia hasta la Nubia africana, donde antiguamente se encontraba la región de Cus.

Los escépticos sostienen que no es posible determinar a qué ríos se referían; podrían ser meras referencias simbólicas. La Biblia también afirma que Dios envió un diluvio poco después de que los humanos fueron expulsados del paraíso, lo que habría borrado gran parte del relieve original. Por eso el “río Tigre” del relato no tiene por qué coincidir con el actual Tigris que atraviesa Irak. Después del diluvio, la gente pudo haber reutilizado nombres antiguos para designar nuevos ríos.

Origen del nombre “Edén”

Los estudios lingüísticos apuntan a una ubicación mesopotámica del paraíso. La palabra “Edén” probablemente proviene del término acadio edin, que significa estepa, desierto o llanura. La genealogía del nombre sugiere buscarlo en la zona que hoy corresponde al sur de Irak y al oeste de Irán.

¿Dónde se encontraba el Edén?

El término acadio edin es la raíz más aceptada para “Edén”.

David Rohl y la hipótesis de Tabriz

El egiptólogo británico David Rohl, autor de la controvertida Nueva Cronología, propuso que el Edén se encontraba en el valle de Tabriz, en el noroeste de Irán. Tabriz es una gran ciudad industrial con 1,5 millones de habitantes. Según Rohl, no muy lejos de allí, al sur del Monte Ararat (donde, según la tradición, reposó el arca de Noé), habría existido el paraíso.

Rohl basa su teoría en coincidencias lingüísticas: en el siglo VIII d.C. los árabes de Tabriz utilizaban nombres de ríos y montañas que aparecen en la Biblia. Identifica los ríos del Edén con los actuales: el Murat (una de las fuentes del Eúfrates) como el Eúfrates bíblico, el Arax como Gihón, el Cuzil Uzum como Pisón y, por supuesto, el Tigris.

¿Se ha encontrado el paraíso?

Aunque Rohl es un investigador respetado, la academia oficial rara vez le otorga crédito a sus hallazgos. Para judíos y cristianos la cuestión de la ubicación física del Edén es secundaria; lo consideran más bien un estado de la alianza original entre el hombre y Dios y una vida en homeostasis que se vio interrumpida por la tentación de la serpiente.

¿Dónde se encontraba el Edén?

Sin embargo, la historia muestra que interpretar literalmente textos antiguos puede conducir a descubrimientos sorprendentes, como la localización de Troya por Heinrich Schliemann en 1870, quien tomó la Ilíada como una guía. Tal ejemplo sugiere que la búsqueda del Edén perdido podría todavía rendir frutos.

Bibliografía

  1. David Rohl, Pharaohs and Kings. Time Trial. Vol. I. The Bible – From Myth to History, Amber, Varsovia, 1996.
  2. David Rohl, The Legend of the Rise of Civilization. Time Trial, Pantheon, Wrocław, 2004.
  3. Stanisław Kobielus, Man and the Garden of Eden in the Religious Culture of the Middle Ages, Instituto Editorial PAX, Varsovia, 1997.