historia historica

Cómo Holanda se convirtió en una tierra fósil de ocio

Una prosperidad sin precedentes (1850‑1960)

Entre 1850 y 2010 la pobreza extrema desapareció en los Países Bajos y la población disfrutó de mayores ingresos, viviendas dignas y abundante comida. Según el libro La prosperidad vulnerable de los Países Bajos, este salto se debió a la disponibilidad de materias primas fósiles que permitieron calentar hogares, fabricar bienes y exportar productos, creando lo que el profesor emérito Harry Lintsen describió como "un pequeño paraíso histórico".

Los autores demuestran, con datos y gráficos, que durante ese periodo toda la población superó el nivel de subsistencia sin que el medio ambiente se viera gravemente afectado. Sin embargo, ya en esa época se empezaba a notar la presión sobre el capital natural.

Los años 60: el punto de inflexión

En los años sesenta se consolidaron mejoras clave: diques reforzados, vivienda pública, agua corriente y alcantarillado, y una abundancia de combustibles fósiles que garantizaba energía barata para la industria y la calefacción. El país también descubrió grandes yacimientos de gas natural en Groningen, lo que lo convirtió en un "paraíso fósil".

¿Por qué los sesenta fueron tan especiales? Lintsen responde que, aunque la vida cotidiana era austera comparada con la actualidad, para la época era un salto enorme respecto a la pobreza del siglo XIX.

El auge del consumo masivo y sus consecuencias

A partir de la década de 1970 el modelo se transformó. La economía se modernizó, surgió el consumo masivo y la agricultura se industrializó. Los pequeños agricultores desaparecieron, los setos y zanjas que albergaban biodiversidad fueron sustituidos por grandes explotaciones. La apertura del mercado europeo y la globalización intensificaron la extracción de recursos, como la grava en Limburg, y se generó smog en las ciudades.

Al mismo tiempo, el sector industrial recibió incentivos para atraer a compañías petroquímicas y de aluminio, reforzando la dependencia de los combustibles fósiles.

El despertar de la conciencia ambiental

En los años 80 surgieron los primeros movimientos ecologistas y el Club de Roma alertó sobre los límites del crecimiento económico. La percepción pública cambió: los paisajes de “tierras fósiles de ocio” comenzaron a mostrarse insostenibles.

¿Por qué una economía circular?

Los autores concluyen que, al igual que la erradicación de la pobreza se logró en un siglo, la transición hacia una economía circular es posible en el mismo lapso. Proponen reutilizar productos, impulsar viviendas de energía neutra, fomentar turbinas eólicas, paneles solares y redes inteligentes (smart grids) que permitan a los hogares inyectar energía a la red.

El cierre del gasoducto de Groningen se ve como una oportunidad para acelerar la adopción de energías renovables. Se sugiere que el Estado establezca normas claras, como la obligatoriedad de que todas las casas sean neutras en carbono, dejando a los ciudadanos elegir la tecnología que prefieran.

Desafíos y perspectivas

El principal obstáculo es la infraestructura eléctrica, que necesita adaptarse para recibir más del 30 % de energía renovable. Sin embargo, los expertos confían en que la investigación de smart grids y la disponibilidad de recursos financieros y conocimientos técnicos harán posible la transición antes de 2050.

Además, la economía circular implica un cambio cultural: desde la alimentación hasta la gestión de la naturaleza. Lintsen comparte su experiencia personal al pasar de una dieta carnívora a una vegetariana, ilustrando que la transformación de hábitos es compleja pero factible a largo plazo.