Arqueólogos han desenterrado una tumba familiar de unos 5 600 años de antigüedad durante las obras de ampliación del parque empresarial Medel, cerca de Tiel (Países Bajos). Los sepulcros colectivos de esta época son extremadamente raros en la zona fluvial, donde normalmente los muertos se enterraban de forma individual.
Contexto del hallazgo
Junto a la tumba se encontró el rastro de un pequeño asentamiento. A unos treinta metros se alzaba una gran casa que probablemente albergaba a varias familias. Entre ambas estructuras corría un río que contenía desechos como fragmentos de sílex y huesos de animales, lo que permitirá determinar qué especies cazaban y cuáles criaban.
Intercambio cultural y adopción de la agricultura
“Sabemos que el sílex proviene de la actual provincia de Limburgo, donde vivían agricultores. Por tanto, los habitantes de Tiel mantenían contacto con ellos y adoptaron tanto la práctica agrícola como sus costumbres, como los rituales y el enterramiento colectivo”, explica el arqueólogo Sebastiaan Knippenberg, miembro del equipo de Archol que dirigió la excavación.
En la mayor parte de Europa occidental, la transición de cazadores‑recolectores a sociedades agrícolas se produjo alrededor del 4000 a.C., de forma rápida y definitiva. En la zona fluvial neerlandesa, sin embargo, este proceso fue mucho más gradual, como señala Luc Amkreutz, conservador de la colección de Prehistoria del Rijksmuseum van Oudheden.
“En nuestro entorno, rodeado de agricultores consolidados, encontramos a un grupo de personas tercas que combinaron la agricultura incipiente con la caza y la pesca tradicionales. Esa resistencia al cambio se refleja en Tiel”, añade Amkreutz.
Importancia del vínculo familiar
Según Amkreutz, la cooperación familiar era esencial para el éxito de la agricultura: “Un agricultor no puede trabajar solo; necesita ayuda para cosechar y proteger sus bienes”. La aparición de enterramientos colectivos sugiere que los lazos familiares cobraron mayor relevancia, aunque la caza y la pesca siguieron siendo actividades habituales.
Análisis de los restos óseos
El antropólogo físico Steffen Baetsen, que colabora en el estudio, ha identificado al menos ocho individuos, entre ellos dos niños, a partir del número de dientes y de fragmentos pélvicos que indican la presencia de hombres y mujeres. “La mezcla de sexos y edades apunta a un enterramiento familiar”, afirma.
Un argumento clave para descartar una fosa común por violencia es la diferencia temporal entre los enterramientos. “Los huesos más antiguos fueron desplazados para dejar sitio a los nuevos, sin señales de trauma que caractericen una masacre”, explica Baetsen.
Se espera confirmar el parentesco mediante análisis de ADN, lo que llevará al menos dos años. Hasta entonces, la tumba de Tiel sigue siendo sólo la segunda fosa familiar de gran tamaño hallada en los Países Bajos, después de la de Schokland, que estaba en peor estado. Los restos ya se exhiben en el Rijksmuseum van Oudheden de Leiden.