Los imitadores de Indiana Jones pasan meses trabajando minuciosamente sobre esqueletos con cepillos de dientes. En el pasado la arqueología era artesanal, pero los tiempos han cambiado. Hoy la disciplina se está modernizando con tecnologías avanzadas y métodos de investigación interdisciplinarios que amplían el repertorio de técnicas arqueológicas.
Investigación arqueológica preliminar
Siempre ha fascinado saber cómo los arqueólogos eligen el punto exacto para excavar. Tradicionalmente, una investigación preliminar comienza con una exhaustiva revisión documental en archivos y bibliotecas. Después, se realizan perforaciones aleatorias en el terreno, colocando el barreno a intervalos fijos para confirmar o descartar posibles hallazgos. Este método es laborioso y, a veces, deja restos sin detectar. La teledetección ("observación a distancia") permite abordar esa fase de forma mucho más eficiente.
Fotografía aérea multiespectral
¿Cómo hacer visibles los rastros arqueológicos bajo tierra a partir de imágenes aéreas? Las plantas y árboles emiten luz infrarroja cercana, invisible al ojo humano. Si el suelo está demasiado seco o húmedo, la intensidad de esa luz cambia. Además, cuando las raíces encuentran obstáculos como muros o fosas, su desarrollo se altera, modificando también la firma infrarroja. Estas variaciones crean patrones en la vegetación que pueden revelarse mediante fotografía multiespectral.
“La fotografía aérea multiespectral no sustituye la perforación exploratoria, pero sí la hace más focalizada”, explica Rick Ghauharali de VB Ecoflight, empresa especializada en teledetección. “En extensas superficies, permite planificar perforaciones dirigidas y excluir áreas poco prometedoras”.
Hay limitaciones: si la vegetación es poco profunda y los restos arqueológicos están enterrados a gran profundidad, la señal no se percibe. En esos casos, se debe elegir la técnica de teledetección más adecuada según el tipo de yacimiento buscado.
LIDAR y radar
El mismo avión que lleva la cámara multiespectral puede equiparse con LIDAR ("altimetría láser"). El sistema dispara pulsos láser al suelo y mide con precisión el tiempo de retorno, calculando la distancia con una exactitud de unos 15 cm. Con estos datos se genera un modelo digital del terreno que revela microrelieves, antiguos cauces de ríos o estructuras enterradas que a simple vista no se perciben.
El LIDAR tiene una desventaja: los pulsos láser se atenuan al atravesar el follaje, creando sombras láser que ocultan lo que está bajo los árboles. El radar de apertura sintética (SAR) soluciona este problema al usar ondas de radio que pueden penetrar la vegetación, aunque en los Países Bajos aún está en fase de adopción.
Geofísica
La teledetección no se limita al aire. Técnicas de geofísica como el radar de penetración terrestre (GPR), la resistividad del suelo o la medida de radiactividad también son “observaciones a distancia”, aunque se realicen directamente sobre el terreno. Estas herramientas registran señales indirectas que, tras un análisis cuidadoso, permiten inferir la presencia de estructuras subterráneas.
El archivo del suelo
Una ventaja fundamental de la teledetección es preservar el "archivo del suelo". Excavar destruye irrevocablemente capas arqueológicas, exponiendo los restos a luz, oxígeno y bacterias. La política de conservación actual favorece la conservación in situ, manteniendo los vestigios bajo tierra tanto como sea posible hasta que la tecnología permita excavaciones menos invasivas.
Así, la teledetección aumenta la eficiencia de la investigación preliminar y, al mismo tiempo, mantiene intacto el registro natural del suelo, ofreciendo información valiosa sin necesidad de cavar.