Contexto histórico
Hasta la década de 1970, la información sexual para los católicos se transmitía de manera privada, generalmente por medio del párroco que visitaba los hogares.
Testimonio de la generación anterior
Un octogenario originario de Limburgo recuerda que, al contraer matrimonio en 1954, él y su esposa tuvieron que conversar con un "párroco muy mayor". El sacerdote les recalcó: "¡Y recuerden, no debe perderse ni una gota!". Ambos sintieron gran alivio cuando esa charla finalizó.
Incluso después de la boda, el párroco realizaba visitas domiciliarias para preguntar sobre la expansión de la familia, pues la doctrina consideraba que el matrimonio debía generar la mayor cantidad posible de descendientes. La actividad sexual era vista como obligatoria dentro del matrimonio y prohibida fuera de él.
El ideal de las familias numerosas
La Asociación Católica de Familias Numerosas produjo en 1938 el documental "Levensgang", proyectado ante más de 25 000 espectadores. En él se escuchaba el mensaje: "Una fuente de poder es la familia numerosa, llena de espíritu emprendedor, calor de vida y el sonido de los estómagos hambrientos de los niños".
La mayoría de los católicos aceptó obedientemente este ideal y continuó teniendo hijos.
El cambio de la década de 1960
Todo cambió cuando, en 1963, el obispo Bekkers declaró en televisión que el tamaño de la familia era "una cuestión de conciencia de los cónyuges", desligando a la jerarquía eclesiástica de la decisión. Ese mismo año, la píldora anticonceptiva, introducida un año antes, comenzó a consumirse masivamente, llegando a ser apodada "algo delicioso de Bekkers".
Como resultado, las familias numerosas desaparecieron rápidamente, como nieve bajo el sol.
Iniciativas actuales
Hoy, el gobierno planea subir a YouTube videos educativos sobre sexualidad dirigidos a la población inmigrante, con la esperanza de que, al igual que la "dulce" de YouTube, reduzcan las tasas de embarazos adolescentes y de enfermedades de transmisión sexual entre este grupo.