La agricultura se originó en Oriente Próximo hace unos 11 000 años, permitiendo a las poblaciones dejar de vagar en busca de alimento y asentarse de forma autosuficiente. No fue sino hasta cinco mil años después que la revolución agrícola llegó a Europa del Norte. Cómo los pueblos del norte adoptaron la agricultura ha sido objeto de debate durante más de un siglo. Investigadores suecos y daneses creen haber encontrado la respuesta.
Hace unos 5 000 años, los habitantes de Gotland, una isla sueca, enterraban a sus muertos en tumbas colectivas siguiendo las costumbres de la cultura Pitted Ware, una sociedad de cazadores‑recolectores. En una de esas tumbas se hallaron los restos de una niña de 7 años, una mujer de unos 45 y un hombre de aproximadamente 25 años.
Al mismo tiempo, a 400 km en la península, en Gökhem, los agricultores sepultaron a una joven de 20 años en un megalito que hoy conocemos en los Países Bajos como dólmen. Investigadores de la Universidad de Copenhague y de la Universidad de Uppsala analizaron el ADN de estos cuatro individuos para rastrear la expansión agrícola en Europa.
Estudios previos indicaban que la agricultura llegó a Europa desde el sudeste hace unos 8 400 años. Tras casi 2 400 años, la población del norte adoptó también el estilo de vida agrícola. Durante aproximadamente 1 000 años, cazadores‑recolectores y agricultores coexistieron.
Quedaban muchas incógnitas: ¿Cómo llegó la agricultura a Europa? ¿Fueron los propios agricultores los que migraron desde Oriente Próximo para enseñar sus técnicas, o solo se difundieron ideas? ¿Qué rutas siguieron y cómo sustituyeron a los cazadores‑recolectores autóctonos? La investigación sueca‑danesa aporta nuevas respuestas, indicando que los primeros agricultores del norte aprendieron la técnica de migrantes del sur de Europa.
Investigación especial
El estudio destaca por analizar 249 millones de pares de bases del ADN nuclear, equivalente al 2‑5 % del genoma humano. Investigaciones anteriores se centraron en el ADN mitocondrial (heredado solo por la madre) o en el cromosoma Y (solo en varones). La datación por radiocarbono situó a los tres cazadores‑recolectores de Gotland entre 5 300 y 4 400 años antes del presente, y a la mujer de Gökhem en 4 900 años. Análisis previos ya mostraban que ella había nacido a 100 km al sur del dólmen, formando parte de una población local.
El examen de los 249 millones de pares de bases reveló que los tres cazadores‑recolectores comparten mayor similitud genética con los actuales europeos del norte, especialmente los finlandeses. El genoma de la mujer agricultora se asemeja al de los modernos europeos del sur, como los de Grecia y Chipre. Los investigadores concluyen que los escandinavos solo adoptaron la agricultura tras la llegada de agricultores genéticamente distintos del sur, que coexistieron con los nómadas del norte durante mucho tiempo antes de mezclarse, lo que explica la diversidad genética de los europeos contemporáneos.
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