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Setenta años del Partido Laborista: un libro difícil de digerir, lejos de un cuento de hadas

Orígenes del Partido Laborista

El Partido Laborista (PvdA) nació en medio de la Segunda Guerra Mundial, dentro de los campos de concentración y penales alemanes. En aquel momento se necesitaba una fuerza política que trascendiera los pilares socio‑religiosos que habían dividido a la sociedad neerlandesa hasta 1940. La idea era crear un movimiento que uniera a católicos y socialdemócratas. Para 1937, el Partido Obrero Socialdemócrata (SDAP) ya había suavizado sus ideas marxistas y, tras la guerra, se abrió el camino a una nueva cooperación. El SDAP, la Unión Demócrata Liberal y la Unión Demócrata Cristiana decidieron, en conjunto, fundar el Partido Laborista.

Un relato sin cuento de hadas

Setenta años del Partido Laborista presenta la fundación del partido como el comienzo de una historia idealista, pero rápidamente se aleja de la fórmula de los cuentos de hadas. En lugar de un “príncipe azul” que rescata la trama, el libro muestra una trayectoria marcada por conflictos internos, rupturas ideológicas y la pérdida de la conexión con los sindicatos.

De la bonanza a la fragmentación

Hasta la década de 1960 el PvdA creció de forma constante en las encuestas, pero no supo adaptarse a los profundos cambios sociales. La ampliación de libertades individuales provocó la aparición de los primeros votantes flotantes, que el partido no logró captar porque las discusiones internas sobre la línea a seguir consumían gran parte de la energía del liderazgo. El gradual abandono de las posturas fuertemente socialistas y la desvinculación de los sindicatos generaron varias escisiones, un problema que aún persiste.

Crítica y autocensura

Dividido en nueve capítulos, el libro examina distintas facetas del PvdA. Los autores son particularmente críticos con la época anterior a 1990, pero en los últimos 25 años adoptan un tono más indulgente, como si intentaran proteger al partido de un daño mayor. Esta postura debilita su credibilidad.

Una mirada parcial

La obra se centra en la figura del político veterano, blanco y masculino del PvdA, lo que da la impresión de que es más fácil criticar a quienes ya no pueden defenderse. Sin embargo, los autores evitan proponer un rumbo claro para que el partido recupere el voto. En lugar de buscar un “príncipe azul” que garantice un “felices para siempre”, el PvdA se queda con la “madrastra malvada” de su pasado.

En conclusión, Setenta años del Partido Laborista es una lectura densa y poco indulgente, que ofrece una visión crítica pero a veces parcial de la historia y los retos actuales del PvdA.