Los Vikingos son una sensación. El History Channel ha estrenado la cuarta temporada de la serie homónima, protagonizada por el ex‑modelo de ropa interior Travis Fimmel. En ella, hombres y mujeres daneses navegan a finales del siglo VIII hacia el oeste para saquear, lo que origina sangrientas batallas, intrigas, festines sacrificatorios y abundante sexo. Kennislink pregunta a Arend Quak, profesor de Filología Germánica Antigua, sobre la veracidad histórica de la producción.
El primer episodio
El inicio de la serie fija el tono: después de una victoria en el Báltico en 793, el protagonista Ragnar Lodbrok presencia cómo el dios Odín lleva a sus muertos al Valhalla. La atmósfera es oscura, con heridas sangrientas y música ominosa.
Ragnar: mito y realidad
Ragnar Lodbrok existió y su historia se recoge en la saga que lleva su nombre, un relato medieval en nórdico antiguo. Sin embargo, esas sagas son más legendarias que históricas. Los documentos contemporáneos al periodo vikingo (790‑1050) son escasos; la mayor parte de la información proviene de escritos cristianos del siglo X, redactados por escandinavos ya cristianizados y por misioneros.
¿Cuán fiel es la serie?
Quak valora positivamente el guion: «Los escritores partieron claramente de la saga mitológica de Ragnar. Los personajes aparecen en otras fuentes, pero sus hazañas son debatibles». Además, han tomado detalles atractivos de distintas sagas y los han fusionado. Por ejemplo, la famosa escena del ataúd de Ragnar, que supuestamente se introdujo en París, sí ocurre en una saga, pero en una ciudad distinta y en una época posterior.
Errores cronológicos
Un caso típico es Rollo, hermano de Ragnar en la serie. Rollo, líder vikingo real, sitió París, pero solo en el siglo X. Tras varios saqueos, el rey Carlos el Simple concedió a Rollo la zona que hoy es Normandía, de ahí el nombre de los normandos. Este tipo de entregas era una táctica vikinga: no solo buscaban tesoros, sino también favores y acuerdos con reyes temerosos.
Escudos y castillos
Los decorados y vestuarios parecen basarse en hallazgos arqueológicos. Quak comenta: «Hay numerosos enterramientos donde se recuperaron ropas y armas. El uso del hacha y los escudos está bien representado. No podemos afirmar con certeza cómo se empleaban las armas, pero la formación de una fortaleza de escudos, que aparece en la serie, también se describe en las sagas, aunque su funcionamiento exacto es desconocido».
La cultura vikinga era predominantemente de madera; las casas sin ventanas y con mobiliario rústico son creíbles, aunque la decoración interior es más especulativa. Sabemos que los escandinavos fabricaban muebles de calidad, llevaban joyas de bronce y plata, y teñían sus ropas con tintes vegetales. Los peinados coinciden con lo que muestra la evidencia, pero la abundancia de tatuajes mostrados sigue sin confirmarse.
La expansión hacia el oeste
En la serie, Ragnar, entonces granjero, desea viajar a Inglaterra tras oír historias de riqueza, pero el jarl local lo prohíbe. Quak señala varios problemas, principalmente la escasez de fuentes. Los daneses eran mayormente campesinos libres que poseían esclavos; el comercio con el continente ya existía antes del siglo VIII gracias a los francos. Inglaterra no era un territorio desconocido.
Según Quak: «Probablemente los vikingos fueron inicialmente comerciantes. Al descubrir que los recursos estaban desprotegidos, pasaron al saqueo. Atacaban zonas en crisis, pero no eran los únicos agresores; los enemigos también cometían atrocidades. Los vikingos actuaban como una especie de club de saqueadores, y si un ejército local tardaba en organizarse, se retiraban. Cuando un rey fuerte construía fortalezas, ellos evitaban los asedios».
La velocidad de los drakkars es otro punto acertado: «Los barcos largos y poco profundos no necesitaban puerto; podían encallar directamente en la playa, aparecer de repente, saquear y desaparecer antes de que el rey reuniera a sus tropas».
Lenguas y religiones
En los encuentros entre vikingos y anglosajones, la serie muestra diálogos en idiomas diferentes. Quak opina: «Los ingleses hablaban inglés antiguo, pero la pronunciación de la serie es poco realista; el idioma vikingo suena más moderno que el nórdico antiguo. Sin embargo, ambas lenguas eran lo suficientemente parecidas para entenderse sin intérprete».
El cristianismo tampoco era ajeno a los escandinavos. En la serie, Ragnar toma como esclavo al monje Athelstan por curiosidad cultural. Los monasterios eran objetivos atractivos por su riqueza y su función de mercado. Muchos vikingos adoptaron una forma superficial de cristianismo (el primsigna) para facilitar acuerdos comerciales, y en el siglo X varios líderes se convirtieron oficialmente para sellar alianzas con gobernantes continentales.
Mujeres guerreras
La serie otorga a la escudera Lagertha, esposa de Ragnar, un papel destacado como combatiente. Quak duda de la historicidad de esas guerreras: «Personajes como Lagertha aparecen en mitos, pero la sociedad vikinga era predominantemente masculina; las mujeres incitaban a sus hijos a vengarse, no combatían».
No obstante, hallazgos arqueológicos como la tumba de una guerrera en Birka (Suecia), enterrada con armas y caballos, sugieren que algunas mujeres pudieron participar en combates. Ese descubrimiento inspiró a los guionistas a incluir a mujeres luchadoras, lo que atrae al público femenino.
Independientemente de su papel en el campo de batalla, las mujeres eran esenciales: gestionaban la granja, cuidaban a los niños y, en muchos casos, ejercían como videntes, una posición respetada que en la serie se muestra erróneamente con un hombre.
Conclusión
En conjunto, Vikingos es una producción visualmente atractiva que se basa en fuentes históricas, aunque a veces recurre a conjeturas modernas por falta de documentación. Sigue siendo, ante todo, entretenimiento, pero logra captar la esencia del mundo vikingo con héroes y heroínas memorables.