Introducción
Inglaterra es la región más extensa y poblada del Reino Unido, situada al noroeste de la Europa continental. Alberga a más del 82 % de la población británica. A menudo se confunde con Gran Bretaña o con la isla que comprende también a Escocia y Gales, aunque hoy Inglaterra no es una entidad administrativa oficial, al igual que Escocia, Gales o Irlanda del Norte, que poseen distintos niveles de autonomía.
El nombre proviene de los anglos, una tribu germánica que se asentó en la zona entre los siglos V y VI. Inglaterra fue el corazón del Imperio Británico y el escenario de la Revolución Industrial. Hasta el 1 de mayo de 1707, el Reino de Inglaterra existía como entidad independiente; entonces, mediante los Actos de Unión, se fusionó con Escocia para formar el Reino de Gran Bretaña.
Periodo prehistórico

La prehistoria abarca el tiempo anterior a la escritura. Los primeros homínidos que conocemos llegaron a estas tierras hace unos 900 000 años. Hasta la conquista romana en el 43 d.C., el periodo se conoce como prehistoria, marcado por importantes cambios climáticos, sociales y tecnológicos.
Los restos humanos más antiguos hallados en Inglaterra pertenecen a un Homo heidelbergensis de unos 500 000 años. Entre 35 000 y 13 000 a.C., los neandertales ocuparon la isla, y alrededor del 12 000 a.C. los habitantes del Paleolítico crearon las primeras pinturas rupestres en Creswell Crags, Derbyshire.
Con el fin de la última glaciación, la gente volvió a asentarse, aún como cazadores‑recolectores nómadas, aunque algunos sitios arqueológicos indican asentamientos más permanentes. Alrededor del 6500 a.C., el aumento del nivel del mar sumergió el istmo que unía Gran Bretaña con Europa, convirtiéndola en una isla.
La agricultura llegó alrededor del 4000 a.C., probablemente a través de navegantes que cruzaron el Canal de la Mancha. Cultivaron legumbres, cebada y trigo, y comenzaron a construir monumentos megalíticos que se multiplicaron en el Neolítico medio y tardío.
Edad del Bronce (2300‑800 a.C.)
En torno al 2300 a.C. aparecieron armas y joyas de metal, así como la cerámica de vaso de beaker. Inicialmente se usó cobre, pero a partir del 2200 a.C. la aleación de cobre y estaño (bronce) se generalizó. Los enterramientos se volvieron más elaborados, con tumbas ricas que contenían objetos de gran distancia.
Edad del Hierro (800 a.C.‑50 d.C.)
Durante la Edad del Hierro se construyeron fuertes en colinas y se empezó a utilizar el hierro para fabricar armas y herramientas. Los ofrendas rituales de objetos militares indican la existencia de una aristocracia guerrera y la formación de tribus.
Al final de este periodo aparecen las primeras monedas y se consolidan los centros tribales. Los griegos y romanos describen por primera vez la vida en la isla; Julio César la invadió en 55‑54 a.C., señalando la presencia de druidas y guerras de carros.
Dominio romano (43‑410 d.C.)

Tras la fallida expedición de César, el emperador Claudio ordenó una invasión completa en el 43 d.C. Los romanos establecieron ciudades, villas y mercados, introduciendo la arquitectura de piedra y una red de caminos.
En el 60 d.C. la reina celta Boudica lideró una revuelta que destruyó Camulodunum (Colchester), Verulamium (St Albans) y Londinium (Londres). A pesar de la resistencia, la vida rural continuó con poco cambio, aunque con mayor contacto con la cultura romana.
El siglo IV estuvo marcado por la inestabilidad, incluida la conspiración bárbara de 367 d.C. En 410 d.C. los romanos se retiraron, dejando a los habitantes de la isla a su propio cuidado.
Inglaterra temprana medieval (410‑1066 d.C.)
El vacío de poder tras la salida romana dio paso a la era que tradicionalmente se llama “Edad Oscura”. Durante estos siglos surgió la identidad inglesa y el idioma anglosajón.
Los primeros siglos estuvieron plagados de incursiones vikingas y de la migración de pueblos germánicos (anglos, sajones y jutos). Estos grupos no regresaron a sus tierras de origen, sino que establecieron reinos en Kent, Wessex, Sussex, Essex, East Anglia, Mercia y Northumbria, formando la heptarquía anglosajona.
Los vikingos y el Danelaw

En la segunda mitad del siglo IX, los vikingos noruegos invadieron gran parte de Inglaterra. Crearon el Danelaw, una zona de control danés que se extendía desde Northumberland hasta East Anglia. En 911, los daneses conquistaron París y fundaron el Ducado de Normandía; “normando” proviene de “hombres del norte”, es decir, vikingos.
Inglaterra medieval (1066‑1485 d.C.)
La Batalla de Hastings en 1066, donde Guillermo el Conquistador derrotó al rey Harold, marcó el inicio de la era normanda. Los normandos introdujeron el feudalismo francés y el idioma francés como lengua oficial.
Los normandos
Guillermo I ordenó la elaboración del Domesday Book, un censo exhaustivo de la tierra. Construyó numerosos castillos (Dover, Arundel, Windsor, Warwick, Kenilworth, Lincoln). El francés permaneció como lengua de la corte hasta 1362, cuando la Guerra de los Cien Años obligó a usar el inglés, que ya se había enriquecido con influencias germánicas y nórdicas.
Los Tudor (1485‑1603)

La victoria de Enrique VII sobre Ricardo III en la Batalla de Bosworth puso fin a las Guerras de las Rosas y fundó la dinastía Tudor. Bajo Enrique VIII se rompió con la Iglesia Católica, y bajo Isabel I se consolidó una cultura inglesa distintiva.
Los Estuardo (1603‑1714)
Jacobo I, también Jacobo VI de Escocia, unió las coronas inglesa y escocesa. El periodo estuvo marcado por conflictos religiosos y políticos que redujeron el poder real a favor del Parlamento.
Los georgianos (1714‑1837)
Con la muerte sin descendencia de Ana, la reina, la dinastía de los Hannover tomó el trono. Los reyes Jorge I‑IV gobernaron durante la expansión del Imperio británico y la Revolución Industrial.
Los victorianos (1837‑1901)

La reina Victoria, que ascendió a los 18 años, reinó más de 60 años. Su época vio el apogeo del Imperio, avances en transporte, comunicaciones y cultura, cuyo legado perdura hasta hoy.
Conclusión
Al cerrar el siglo XIX, el poder británico empezaba a declinar. Las dos guerras mundiales del siglo XX transformaron profundamente la sociedad, mejorando la salud y la educación, y el automóvil remodeló la vida urbana y rural. Inglaterra pasó de ser una potencia global a un país con un papel más moderado en el escenario mundial.