Entre 1896 y 1899, alrededor de 100 000 personas se dirigieron al territorio de Klondike, en el Yukón canadiense, en busca de la famosa fiebre del oro. Conocida también como la fiebre del oro de Alaska o del Yukón, este movimiento migratorio transformó la región y dejó una huella imborrable en la historia.
Descubrimiento del oro
El 16 de agosto de 1896, el prospector estadounidense George Carmack, acompañado de su esposa indígena Kate, su cuñado Shookum Jim y su sobrino Dawson Charlie, encontró pepitas en la corriente que hoy se llama Bonanza Creek. Aunque no está claro si fue Carmack o Jim quien vio el primer grano, la reivindicación oficial quedó a nombre de Carmack para evitar que las autoridades descartaran la participación indígena.
El descubrimiento provocó una rápida ola de reclamos: al día siguiente ya se registraban varias parcelas a lo largo del arroyo y, en cuestión de semanas, la zona estaba llena de campamentos mineros. El rumor llegó a Circle City, la mayor población del río Yukón, antes de que el invierno terminara.
El auge de 1897
El 15 de julio de 1897, los primeros cargamentos de oro llegaron a los puertos estadounidenses de San Francisco y Seattle. Los barcos Excelsior y Portland transportaban, según los periódicos de la época, más de 1 139 000 dólares en oro, cifra que después se descubrió estaba subestimada.
Se estima que entre 100 000 y 130 000 personas intentaron la travesía hacia Klondike, aunque sólo unos 40 000 lograron llegar entre 1897 y 1898. El resto abandonó el viaje o quedó atrapado en la dureza del clima y el terreno.
Rutas de los “stampeders”
Los aventureros eligieron distintas rutas. Los más adinerados optaron por navegar alrededor de Alaska y subir el río Yukón; los más pobres cruzaron la cordillera costera por el paso de Chilkoot o White Pass, transportando sus pertenencias en mochilas que a veces superaban los 30 kg. Desde la costa, muchos recorrían 310 millas en canoa hasta los lagos y, a continuación, navegaban 560 millas más hasta Dawson City.
Costes y resultados mineros
Dawson City, fundada en 1896, llegó a albergar a más de 40 000 habitantes, de los cuales unos 15 000 eran mineros. Sin embargo, sólo una pequeña fracción encontró oro suficiente para enriquecerse. Las inversiones iniciales eran elevadas: una reclamación podía costar entre 1 500 y 4 600 dólares, y los gastos de infraestructura (represas, zanjas, trampas) aumentaban rápidamente.
Cuando se logró extraer, los ríos de Klondike producían hasta 29 veces más oro que los de California. Por ejemplo, en los primeros dos años, los derechos de Eldorado Creek generaron alrededor de 6,44 millones de dólares en oro.
Impacto económico y social
Aunque la mayor parte de los buscadores no se quedó con una parte significativa de los casi 29 millones de dólares de oro extraído entre 1897 y 1899, el auge estimuló la economía de Norteamérica, que atravesaba una recesión. El Yukón pasó de ser una zona casi deshabitada a un territorio con infraestructura, gobierno y comercio permanentes, sentando las bases para su desarrollo futuro.
Para los pueblos indígenas y los residentes anteriores, la fiebre trajo desorden, pérdida de tierras y conflictos, dejando una huella cultural que aún se recuerda.
Personajes destacados
Anton Stander
Antiguo inmigrante austriaco que, tras reclamar parcelas en Bonanza y Eldorado, se convirtió en uno de los “reyes” de Klondike. Con su fortuna se trasladó a Nueva York y fundó el lujoso Stander Hotel.
Clarence “CJ” Berry
Berry vendió todo para buscar oro; después de superar una dura temporada en el norte, formó una alianza con Stander y consolidó sus derechos en Eldorado. Con el tiempo fundó la compañía Berry Petroleum, que llegó a cotizar en Nasdaq.
Jefferson “Soapy” Smith
Estafador y jefe del crimen en Skagway, Smith utilizó fraudes de jabón y juegos amañados para robar a los mineros. Su reinado terminó cuando fue asesinado en el muelle de Juneau en 1898.
Belinda Mulrooney
Irlandesa emprendedora que, sin minar, se hizo millonaria suministrando alimentos, ropa y alojamiento a los mineros. Sus hoteles en Dawson y Grand Forks fueron centros de información y comercio.
Friedrich Trump
Padre del futuro presidente estadounidense, Trump abrió restaurantes y hoteles en Bennett y Whitehorse, aprovechando la demanda de alimentos y entretenimiento. Sus negocios en el Yukón fueron la base de la fortuna familiar.
Conclusión
Para 1898 la fiebre comenzó a menguar: los precios del oro cayeron, la Guerra Hispano‑Estadounidense desvió la atención y nuevos descubrimientos en Atlin y Nome desplazaron a los buscadores. Dawson City perdió su carácter salvaje y se volvió una ciudad más ordenada, marcando el fin de una de las etapas más emblemáticas de la historia minera de Norteamérica.