Los Montgolfier convierten un sueño antiguo en realidad
El deseo de volar ha acompañado al ser humano desde la Antigüedad. Sólo cuando se comprendió el principio de densidad relativa de los cuerpos, descubierto por Arquímedes en el siglo III a.C., se supo que una máquina debía ser más ligera que el aire para elevarse. En 1709, el portugués Bartolomeu de Glismuo logró el primer ascenso de un modelo de globo de aire caliente, pero fue en 1783 cuando Étienne y Joseph de Montgolfier perfeccionaron el concepto.
El 4 de junio de 1783, en Annonay, los hermanos realizaron la prueba pública que sorprendió a la corte de Luis XVI y marcó el nacimiento del globo aerostático.
El 19 de septiembre de 1783 tuvo lugar el primer vuelo tripulado en Versalles, con una tripulación de animales de granja. Un mes después, el 21 de noviembre, Jean‑François Pilâtre de Rozier realizó el primer vuelo con un ser humano a bordo. Finalmente, el 1 de diciembre, el físico Charles lanzó el primer globo de hidrógeno.
Aplicaciones y legado del globo de aire caliente
En poco tiempo, cruzar el Canal de la Mancha en globo se convirtió en una competición, protagonizada por Pilâtre de Rozier y su rival Jean‑Pierre Blanchard, quien logró la hazaña el 7 de enero de 1785. El globo se volvió símbolo de progreso y se popularizó rápidamente, apareciendo en objetos cotidianos como platos, cajas y abanicos.
Durante las Guerras Revolucionarias, el globo fue usado brevemente con fines militares (batalla de Fleurus, 1794) y más tarde, en la Guerra Civil estadounidense y en el asedio de París de 1870 (vuelo de Gambetta).
En la actualidad, el globo de aire caliente es una actividad recreativa costosa pero muy apreciada, y sirve también para fotografía aérea. Los dirigibles y aviones que le siguieron se apoyaron en los principios descubiertos por los Montgolfier.
Para profundizar
- The History of Inventions. The World, 2015.
- The Montgolfier Brothers: And Their Amazing Machines. Full Wind, 1982.