El Fuerte Rojo se sitúa en Delhi, India. Su recuerdo ha adquirido distintas interpretaciones a lo largo de los siglos y desempeña un papel central en la memoria de los acontecimientos más importantes de la historia india. Se reconoce como símbolo de la independencia porque estuvo vinculado a la rebelión de 1857 contra el dominio colonial británico, aunque su significado ha sido reinterpretado por diferentes grupos a lo largo del tiempo.
Historia del Fuerte Rojo
Conocido como Laal Qila, el Fuerte Rojo fue construido entre 1638 y 1649 en la antigua Delhi por el quinto emperador mogol, Shah Jahan, como palacio‑fortaleza de la capital Shahjahanabad. Junto al fuerte Salimgarh forma el complejo del Fuerte Rojo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007. Su nombre proviene de los muros de arenisca roja y su arquitectura combina tradiciones hindúes, islámicas y persas.
En los siglos XVII y XVIII, potencias europeas buscaban oportunidades comerciales en Asia mediante compañías de inversión. La Compañía Británica de las Indias Orientales se estableció en la India, exportando algodón, seda y especias, y administró territorios locales. En 1757 tomó el control total del subcontinente.
La rebelión india de 1857
La rebelión de 1857 surgió como respuesta a las injusticias cometidas por la Compañía. Los soldados indios fueron obligados a usar cartuchos engrasados con grasa de vaca y cerdo, lo que ofendía tanto a hindúes como a musulmanes y provocó una gran ira. Este hecho fue la chispa que encendió una serie de revueltas en el norte y centro de la India.
Una división del ejército indio marchó a Delhi con la intención de recuperar la ciudad y proclamó a Bahadur Shah II, el último emperador mogol, como líder de la insurrección. Aunque el poder mogol había quedado meramente ceremonial bajo el dominio británico, los rebeldes creían que respaldar a un monarca mogol rompería el control británico.
Los insurgentes atacaron edificios británicos como el Banco de Delhi y el campamento militar, luchando con gran fervor. Sin embargo, la falta de unidad y coordinación en el ejército indio provocó el fracaso de la rebelión, que fue sofocada con brutalidad. Tras el levantamiento, la Compañía se disolvió y la Corona británica asumió el control directo hasta la partición de 1947.
Manipulación colonial
Destrucción y reutilización del Fuerte Rojo
Durante la rebelión de 1857, los británicos saquearon y destruyeron partes del Fuerte Rojo, convirtiéndolo en cuartel para sus tropas. Transformaron la sala Diwan-i‑Am, donde el emperador recibía a sus invitados, en un hospital militar.
También derribaron edificios circundantes, incluida una mezquita construida por la esposa de Shah Jahan y antiguos bazares que habían existido desde la fundación del fuerte, borrando así rastros de la historia india.
Los británicos se llevaron paneles de pietra dura y otros objetos, incluso ropas de la familia real, que hoy se exhiben en el Museo Británico. Esta destrucción selectiva buscaba eliminar la identidad colectiva del pueblo y debilitar el poder simbólico del monumento.
Al restaurar el fuerte, la Corona británica intentó presentar una versión de la historia que los mostrara como guardianes de la arquitectura india, aunque en realidad fueron responsables de la devastación que obligó a la reconstrucción.
Celebraciones coloniales
El Fuerte Rojo también sirvió como escenario de actos oficiales. En 1903, para la coronación del rey Eduardo VII, el virrey Lord Curzon supervisó una restauración que buscaba borrar los rastros del vandalismo colonial.
Esta versión revisada de la historia mostraba a los británicos como protectores de un legado antiguo, mientras que, en realidad, fueron ellos quienes provocaron la necesidad de la reconstrucción.
Asociación mogol
La Corona británica trató de vincularse a los monarcas mogoles mediante ceremonias llamadas durbar. En 1911, el rey Jorge V y la reina María aparecieron en el balcón del fuerte, un privilegio antes reservado solo a los emperadores mogoles. Los guías turísticos promovidos por los británicos enfatizaban los supuestos “sacrificios” de los soldados británicos en 1857 y la generosidad de la Corona, omitiendo las causas de la rebelión y la brutalidad colonial.
El Fuerte Rojo como símbolo de la independencia india
Durante la rebelión de 1857
Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945 los británicos intentaron juzgar a tres oficiales del Ejército Nacional Indio (INA) en el Fuerte Rojo por traición. Querían demostrar su autoridad, pero el juicio provocó una oleada de protestas y el lema Chalo Dilli (¡Vamos a Delhi!) se convirtió en grito de unión.
Los tres oficiales pertenecían a las tres religiones mayoritarias de la India (hinduismo, islam y sijismo), lo que consolidó al Fuerte Rojo como símbolo de resistencia anticolonial y de unidad nacional.
Repetición de la tradición
India alcanzó su independencia en 1947. El primer ministro Jawaharlal Nehru pronunció el discurso inaugural de la nación desde el Fuerte Rojo, y desde entonces cada presidente del gobierno lo repite cada 15 de agosto, reforzando su imagen como emblema de libertad y de identidad india unificada.
El Estado ha organizado recreaciones de la rebelión de 1857 en el propio fuerte, con el objetivo de “mantener a los indios arraigados” y preservar el patrimonio. Estas representaciones tienden a resaltar el valor de los soldados indios y la unidad religiosa, minimizando la violencia colonial.
Símbolo de prosperidad
El gobierno también utiliza el Fuerte Rojo para proyectar una India moderna y próspera. La ASI solicitó su inclusión como sitio UNESCO para atraer recursos turísticos. El proyecto “Red Fort Reborn” restauró áreas destruidas con la intención de contrarrestar la percepción de India como país “subdesarrollado”.
Sin embargo, conservacionistas advirtieron que la restauración priorizaba la estética sobre la preservación auténtica, ocultando o alterando partes de la historia, especialmente la relación con el Imperio mogol. Críticos señalan la pérdida de materiales y artefactos originales.
Nacionalismo hindú y borrado musulmán
En la actualidad, la interpretación más visible del Fuerte Rojo está influenciada por el nacionalismo hindú. Mientras algunos defienden el legado mogol como parte de una posible renacimiento musulmán, la mayoría de la comunidad musulmana evita reivindicar el fuerte por temores de discriminación. El colonialismo británico exacerbó la rivalidad entre hindúes y musulmanes, creando estereotipos que persisten.
Estereotipo colonial
Los británicos presentaron la rebelión de 1857 como un levantamiento musulmán, fomentando sentimientos anti‑musulmanes entre la población hindú. La partición de 1947 dividió la India en la India mayoritariamente hindú y Pakistán musulmán, expulsando a cientos de miles de musulmanes de Delhi y sembrando décadas de conflicto.
Al borrar la participación musulmana en la lucha por la independencia, se favoreció una narrativa histórica centrada en el hinduismo.
Melancolía y nacionalismo hindú
Según Stephen Legg, el concepto de “melancolía” describe la incapacidad política y creativa de aceptar el pasado como completo. Grupos nacionalistas hindúes utilizan esta idea para evocar la supuesta opresión de los hindúes bajo el dominio extranjero, presentando al Fuerte Rojo como símbolo de resistencia contra británicos y mogoles, a quienes describen como extranjeros.
El BJP, partido gobernante liderado por Narendra Modi, promueve el hindutva, una ideología que define la cultura india exclusivamente en términos hindúes, justificando la exclusión de minorías.
Memorias del Fuerte Rojo
Diferentes grupos conservan recuerdos distintos del Fuerte Rojo. La destrucción y posterior restauración colonial generó una memoria que presentaba a los británicos como benevolentes. En la narrativa india, el fuerte simboliza la resistencia y la independencia, sirviendo de escenario para los discursos de los líderes nacionales.
El proyecto de restauración del gobierno atrae turismo y proyecta una imagen de India avanzada, aunque prioriza la belleza estética sobre la conservación auténtica. Por su parte, la interpretación nacionalista hindú borra la influencia musulmana, creando una memoria que concibe a la India como un país exclusivamente hindú.
En definitiva, el Fuerte Rojo ha sido testigo de momentos cruciales de la historia india y su significado ha evolucionado según el contexto y los intereses de quienes lo reinterpretan.