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Criminalización de la vagancia y su representación en la literatura marginal

Personas sin techo, pobres, transeúntes, pícaros, vagabundos, viajeros, indigentes y muchos otros grupos fueron etiquetados como "criminales" no por lo que hicieron, sino por la forma en que vivían. Desde la Edad Media hasta el siglo XX, los vagabundos fueron blanco de leyes y persecuciones porque se percibían como una amenaza al orden moral y social.

El término "vagabundo" aludía a individuos desempleados que deambulaban sin residencia fija. Incluía a soldados itinerantes, pequeños delincuentes, artistas ambulantes y cualquier persona considerada "desordenada". Aunque no cometían delitos, eran tratados como miembros de organizaciones criminales.

Las autoridades locales, los legisladores y el poder judicial se sentían intimidados por la presencia de estos grupos y los presentaban como un problema sociopolítico que debía resolverse mediante castigos corporales y normativas restrictivas. En este artículo se examina la vagancia a través del derecho, la literatura y el cine, para comprender cómo se ha representado a los desempleados en distintos contextos.

Criminalización de la vagancia y su representación en la literatura marginal

Etymología de "vagabundo" y "vagancia"

Según el Oxford English Dictionary, vagabond designa a "persona sin trabajo permanente, sin residencia fija, un errante". La raíz latina vagari significa "deambular, caminar sin rumbo, estar inquieto". Ambas palabras comparten la idea de movimiento incierto, reflejando la condición precaria de quienes oscilan entre la inclusión y la exclusión social.

¿Por qué la vagancia se convirtió en un problema tan grave?

Factores como guerras, pestes, crecimiento demográfico, malas cosechas, disolución de monasterios, inmigración y pobreza alimentaron la expansión del número de personas sin trabajo. Aunque la tradición cristiana, islámica y judía promovía la caridad, los cambios económicos redujeron la capacidad de asistencia.

En el siglo XIV, la Peste Negra provocó escasez de mano de obra y aumento de salarios, lo que llevó a los gobernantes a imponer leyes que obligaban a los campesinos a aceptar salarios más bajos y a prohibir su desplazamiento a las ciudades. El objetivo era restringir la movilidad y proteger a la élite.

Posteriormente, la población siguió creciendo mientras los empleos escaseaban. Tras las Guerras Napoleónicas, muchos soldados regresaron desempleados y fueron encasillados en la misma categoría que los vagabundos. La Iglesia, antes gran proveedora de limosnas, ya no podía cubrir la creciente demanda, y los gobiernos introdujeron nuevas normas que diferenciaban al "pobre merecedor" del "pobre impropio".

Criminalización de la vagancia y su representación en la literatura marginal

Las Leyes de Vagancia

Las Leyes de Vagancia buscaban controlar la movilidad no regulada y someter a los desempleados a vigilancia. A lo largo de los siglos fueron modificadas y endurecidas.

1494 – Ley contra vagabundos y mendigos

Los sospechosos eran retenidos tres días y tres noches sin más alimento que pan y agua, para luego ser expulsados de la localidad. Los mendigos capaces de trabajar debían regresar al lugar donde habían vivido antes.

1531 – Ley más severa

Los vagabundos eran azotados en la calle como espectáculo público para intimidar a otros. La norma distinguía entre "pobres dignos" (ancianos, enfermos) que podían mendigar y los "pobres impropios" que eran castigados.

1572 – Ley para el castigo de vagabundos y el auxilio a los pobres

Establecía que los vagabundos fueran entregados a terratenientes como sirvientes por al menos un año; la desobediencia se castigaba con azotes y, en casos extremos, con la muerte.

1601 – Ley de Asistencia a los Pobres (Ley de Pobres Elizabethana)

Clasificó a los pobres en tres grupos: los que podían trabajar pero se negaban, los verdaderamente necesitados (ancianos, enfermos) y los fraudulentos, que eran enviados a prisiones o casas de trabajo.

Otras soluciones históricas

El transporte de personas consideradas indeseables a colonias fue otra medida. Portugal e Inglaterra enviaron a criminales, inmigrantes y mujeres huérfanas a territorios como Brasil y Goa. En los siglos XIX y XX, estas políticas se replicaron en colonias africanas, acompañadas por la proliferación de hospitales, casas de trabajo y prisiones.

Literatura de pícaros

Criminalización de la vagancia y su representación en la literatura marginal

Los textos marginales reforzaron la estigmatización de los cuerpos vagabundos, vinculándolos con la amenaza de la delincuencia. En los siglos XVI y XVII, la "literatura de vagabundos" narraba historias de ladrones y marginales con un estilo vivaz que reflejaba el inframundo elisabetano. Autores como Thomas Harman, Thomas Dekker y Robert Greene fueron protagonistas de este género.

Ejemplos destacados: Brotherhood of Vagabonds (1561) de John Awdeley, A Caveat for Common Cursitors (1566) de Thomas Harman y Lantern and Candle de Thomas Dekker. La investigación moderna reconoce que, aunque parcialmente ficcional, estas obras ofrecen una visión valiosa del imaginario marginal.

Tom o'Bedlam

En la Inglaterra elisabetana, "Tom o'Bedlam" era un personaje ficticio que simulaba locura para mendigar. Aparece, por ejemplo, en King Lear, donde Edgar se disfraza de este loco. El término alude a los internos del famoso manicomio de Bedlam, en Londres.

Foucault – Vigilar y Castigar

Michel Foucault analiza cómo el cuerpo se convierte en objeto de disciplina y castigo, describiendo la transición de la flagelación pública a sistemas de vigilancia más sutiles, como el surgimiento de la prisión como red de control.

Según Foucault, la literatura del siglo XIX transformó a los criminales en héroes, alterando la percepción social del vagabundo.

Criminalización de la vagancia y su representación en la literatura marginal

Vagabundos en el cine

El tema ha sido abordado también en la pantalla grande. Dos ejemplos emblemáticos son Vagabond (1985) de Agnès Varda y La Strada (1954) de Federico Fellini.

Vagabond (Sans toit ni loi) – Agnès Varda

Con estilo documental y experimental, la película sigue a una joven sin hogar que recorre Francia. El título, "Sin techo ni ley", refleja su exclusión y la indiferencia de la sociedad.

La Strada – Federico Fellini

El neorrealismo italiano muestra la vida de Gelsomina, una mujer vendida por su madre a un artista de circo itinerante. La película explora la precariedad, la dependencia y la búsqueda de pertenencia en un mundo marginal.

Criminalización de la vagancia y su representación en la literatura marginal

La vagancia en la actualidad

Las leyes contra la vagancia siguen siendo objeto de críticas por criminalizar la pobreza sin ofrecer soluciones reales. En muchas ciudades, la mendicancia y el dormir en la calle siguen siendo infracciones.

La "arquitectura defensiva" – bancos inclinados, superficies anti‑acurrucamiento, aspersores y barreras – busca impedir que las personas sin hogar descansen en espacios públicos. Este tipo de diseño urbano ejemplifica la evolución de los métodos de control corporal descritos por Foucault: ya no hay azotes, sino estructuras que hacen invisible al cuerpo inactivo.

Arquitectura anti‑sin techo como proyecto artístico

Artistas como Nils Norman documentan y cuestionan estas intervenciones urbanas mediante fotografías y proyectos que buscan concienciar al público sobre la exclusión de los sin techo.

Significado sociopolítico de la vagancia

La vagancia se convirtió en una categoría legal que legitimó la exclusión de ciertos grupos del auxilio y la compasión ciudadana. Fue un delito inventado por Europa para crear chivos expiatorios y producir ciudadanos «útiles».

Estudiar la historia de la vagancia permite comprender cómo el cuerpo itinerante se ha convertido en un elemento político y cómo su exclusión persiste en la actualidad. Aunque la arquitectura defensiva intente ocultarla, la problemática sigue presente y requiere soluciones integrales.

Referencias

Beier, A. L.; Ocobock, P., eds. Cast Out: Vagrancy and Homelessness in a Global and Historical Perspective. Ohio University Press, 2008.

Boecker, B. "Falsehood, Fact and Fiction in Early Modern Rogue Literature: Robert Greene's Cony‑Catching Pamphlets." Poetics, vol. 41, no. 1/2, 2009, pp. 97‑125.

Foucault, M. Discipline and Punish: The Birth of the Prison. Random House, 1978.

Woodbridge, L. Vagrancy, Homelessness and English Renaissance Literature. University of Illinois Press, 1945.