Introducción
Solomon Morel es una de las figuras más controvertidas de la posguerra polaca. Durante años afirmó haber sido prisionero del campo de Auschwitz, pero los archivos demuestran que nunca estuvo allí. Aun así, tras la llegada del comunismo, fue nombrado comandante del campo de Zgoda, instalado en la zona industrial de Świętochłowice, y ocupó cargos de alto nivel en la Seguridad Pública de Łódź.
La tragedia de Lola
Lola, originaria de Bedzin, era parte de una comunidad judía numerosa antes de la guerra. El 1 de agosto de 1943 fue deportada del gueto al campo de Auschwitz con el número 51509. En el mismo día, 1 582 personas de su convoy fueron asesinadas en las cámaras de gas, entre ellas su hija de apenas un año y cuatro meses.
De una familia de trece deportados, Lola fue la única sobreviviente. Tras una brutal evacuación en pleno invierno, logró escapar de una columna de prisioneros que se dirigía a Alemania. Más tarde se convirtió en la amante de Solomon Morel.
El ascenso de Solomon Morel
Tras la guerra, Morel se incorporó a la Oficina de Seguridad Pública (UB) y, gracias a sus contactos en la milicia y en el Partido Obrero Polaco, ascendió rápidamente. Fue jefe de la Oficina Provincial de Seguridad Pública en Łódź y participó en la disolución de grupos de la resistencia, como el del capitán del Ejército de Casa, Stanisław Sojczyński "Warszyc".
En 1945, el nuevo gobierno comunista necesitaba instalaciones penitenciarias ya construidas. El antiguo campo de trabajo de Zgoda, creado en 1942 por los nazis para emplear a prisioneros judíos, quedó vacío y fue adaptado como centro de detención bajo la autoridad del Ministerio de Seguridad Pública. Morel fue designado su comandante, inicialmente compartiendo el cargo con Aleksy Krut, pero pronto se convirtió en el único responsable.
El campo de Zgoda
Ubicado en una zona pantanosa, Zgoda contaba con torres de vigilancia, una doble alambrada con alambre de púas y barracones de madera. Cada semana murían decenas de internos a causa de los castigos, los perros de guardia y las ejecuciones sumarias. En diciembre de 1944 y en enero de 1945 los prisioneros fueron evacuados dos veces, antes de que el campo pasara a ser un penal de la Seguridad Pública.
Morel, a quien algunos describieron como "elemento dañino", recibió el encargo de gestionar el campo y de decidir quién sería enviado allí: ex‑colaboradores alemanes, opositores políticos o incluso antiguos guardias de campos de concentración como Majdanek.
Testimonios y recuerdos
En sus memorias, Solomon describió su odio hacia los alemanes, alimentado por los horrores vividos en la resistencia y por los relatos de familiares que habían sobrevivido a Majdanek. En 1989, el periodista John Sack lo entrevistó y Morel le contó que había jurado vengarse de los nazis, aunque nunca estuvo internado en Auschwitz.
Varios supervivientes, como Jan Karski, describieron escenas de brutalidad en los campos: cuerpos cubiertos de cal, hambre extrema y constantes ejecuciones. Estos testimonios contrastan con la autopromoción de Morel, quien en sus escritos afirmaba haber pasado seis años en Auschwitz, una afirmación que los documentos históricos desmienten.
Conclusión
Solomon Morel encarna la complejidad de la historia polaca de posguerra: un hombre que, pese a mentir sobre su pasado en los campos de exterminio, alcanzó posiciones de poder dentro del aparato represivo comunista. Su papel como comandante del campo de Zgoda y su participación en la persecución de opositores siguen siendo objeto de debate y de investigación histórica.