Muchos países del mundo poseen una cultura y una historia rica, acompañadas de un folclore popular que enriquece su identidad. Chile no es la excepción. El folclore chileno explica los orígenes y la creación de los fenómenos sobrenaturales, los destinos atractivos y los entornos extremos que se descubren a lo largo del país.
Según una leyenda chilena, cuando la Tierra se formó se arrojaron todo tipo de elementos: montañas, ríos, lagos, volcanes, glaciares y una variada flora y fauna, junto con algunos “extras” que terminaron depositados en la costa del Pacífico sudamericano, dando origen a la diversa nación que hoy conocemos como Chile. Antes de adentrarnos en el folclore, vale la pena conocer brevemente algunas características del país.
Los chilenos afirman que su país es el más largo del mundo, ya que se extiende a lo largo de al menos siete grandes zonas climáticas, cubriendo más de 2 670 millas (≈4 300 km) de norte a sur. Estas zonas incluyen tundra y alta montaña, clima alpino, desiertos, glaciares, clima subtropical húmedo, clima mediterráneo y clima oceánico.
Aunque existen debates sobre si Chile supera a otras naciones norte‑sur como Rusia, Canadá, Brasil o Estados Unidos, los propios chilenos sostienen con orgullo que la discusión está cerrada: Chile es, sin duda, el país más largo del planeta.
Un breve repaso de la historia del folclore chileno
El folclore chileno abarca una amplia gama de leyendas y mitos provenientes de los pueblos originarios, entre los que se encuentran aymaras, mapuches, tehuelches, changos, picunches, poyas, diaguitas y muchos más. Sus mitologías y cuentos populares influyeron significativamente durante la colonización española, y esa interacción dio lugar a un folclore propio, distinto de otras tradiciones locales, como la mitología chilota.
La mitología chilota, surgida en el archipiélago de Chiloé, combina las creencias de los habitantes originarios con la tradición española, y está profundamente vinculada al mar. Tras la colonización, el folclore sirvió como refugio simbólico para los pueblos indígenas, permitiéndoles “escapar” a mundos imaginarios frente a la opresión. Para ellos, la tradición oral y la narración eran una práctica medicinal y una forma de conocimiento tradicional, transmitiendo saberes cerebrales a través de los mitos.
Divisiones geográficas del folclore chileno
El folclore y los mitos se clasifican tradicionalmente en cuatro zonas: norte, centro, este y sur.
Zona norte
En el norte predominan relatos vinculados a la devoción religiosa, los desiertos y la minería. Entre los mitos más conocidos aparecen le Lola, Alcanto, Umpillay, Achaches, Quipana y el Yastay. Otros relatos hablan de los Payachatas, el tesoro de Guayacán y Juan Soldado. Estas historias combinan influencias preincaicas e incaicas con la marcada huella de la colonización española.
El nacimiento del Desierto Florido
Durante la época colonial, vivía en Monte Patria, cerca del río Limarí, una joven llamada Ananuca, admirada por muchos jóvenes del pueblo pero que no había encontrado amor.
Un día llegó al lugar un misterioso minero en busca de una legendaria pala de oro. Ambos se enamoraron, pero una noche el minero recibió, en un sueño, la ubicación del oro revelada por un pato de montaña y se vio obligado a retomar la búsqueda. Prometió regresar, pero nunca volvió.
Ananuca esperó días sin noticias. Los vecinos creían que el minero había sido engullido por el “espejo del aire”. Consumida por la tristeza, Ananuca murió; los aldeanos la enterraron bajo la lluvia. Al día siguiente, el valle se calentó bajo un sol intenso y el terreno donde reposó se cubrió de flores rojas magníficas. La leyenda cuenta que esas flores representan su amor, que persiste más allá de la muerte.
Hoy en día, las flores de Ananuca pueden verse entre los valles de Quilimari y Copiapó, creando el fenómeno del “Desierto Florido”, donde el desierto se viste de color.
Zona central
En la zona central la tradición mapuche se fusionó con la cultura española, dando lugar a leyendas que han evolucionado mediante la tradición oral. Entre los personajes más famosos se encuentran Pedro Urdemales, La Llorona, el Piuchén, el Culebrón, la Calchona y el Chonchón.
También destacan relatos como el entierro del cacique Vitacura, la Laguna Inca y la campana de Rere, así como historias de brujas y apariciones del diablo. En la región de Valparaíso circula la leyenda del tesoro enterrado por el navegante Sir Francis Drake.
El tesoro enterrado en Valparaíso
Según la tradición, el famoso corsario Sir Francis Drake ocultó joyas y riquezas a lo largo de la costa de lo que hoy es la región de Valparaíso. En 1578 descubrió la Bahía de Guayacán, que se convirtió en refugio de piratas que asaltaban galeones españoles. Se dice que muchos han perdido la vida buscando ese tesoro.
Los pescadores afirman que la mayor parte del botín está escondida en la cueva Laguna Verde, accesible desde la calle Esmeralda en Valparaíso. Uno de sus accesos está custodiado por una cabra embrujada que se transforma en una joven; quien intente liberarla sufriría un castigo terrible.
Zona este
Una fuente importante de mitos en esta zona es la cultura Rapa Nui, del archipiélago de Isla de Pascua. Sus leyendas incluyen a los espíritus Aku‑Aku y Make‑Make.
El origen del mundo según los Rapa Nui
Los Rapa Nui creen que, cuando aún no existía nada, los espíritus combatieron entre sí. El más poderoso, el espíritu del aire, impuso su voluntad y transformó a los espíritus débiles en volcanes y montañas; los que se arrepintieron se convirtieron en estrellas.
Ese mismo espíritu transformó a su hijo, también un espíritu, en un ser humano y lo arrojó a la tierra. La madre, triste, abrió una ventana al cielo desde donde a veces se podía ver su rostro pálido.
Para que su hijo no quedara solo, el espíritu convirtió una estrella en una joven que debía caminar descalza hasta él. Sus pasos no dolían porque el espíritu había creado flores y hierbas; al tocar las flores, estas se convertían en aves y mariposas, y el suelo se transformó en una inmensa selva. El sol representa la ventana del día y la luna la ventana de la noche, donde la madre los observa.
Zona sur
En el sur prevalecen las creencias mapuches. Entre los relatos destacan “Los Tres Pascuales”, la “Ciudad de César” y espíritus como Wangulén, Wekufes y Pillán.
La Ciudad de César
Conocida también como la ciudad errante, Trapananda o Trapalanda, se dice que se ubica en la cordillera de los Andes entre Argentina y Chile. No existen pruebas arqueológicas de su existencia, aunque la leyenda persiste desde la época de la colonización.
La ciudad mítica se describe como un lugar rico en diamantes, plata y oro. Se cuenta que fue fundada entre dos montañas, una de diamantes y otra de oro. Quienes afirman haberla visto aseguran que los viajeros olvidan el encuentro, y que los que buscan la verdad son expulsados con un tesoro.
Chiloé
El archipiélago de Chiloé posee un folclore propio, producto de su aislamiento y de la mezcla entre la tradición española y las creencias indígenas. Los relatos locales se caracterizan por bosques densos, vientos fuertes, niebla y mar bravio.
La leyenda de La Pincoya
Según los pescadores, La Pincoya es una sirena nacida en el lago Huélde, cerca de Cucao. Se la describe como una mujer hermosa, de cabellos dorados, piel clara y cola de pez desde la cintura. En ciertas noches entona cantos de amor irresistibles y a veces aparece acompañada de su esposo, El Pincoy.
Los pescadores de Chiloé la veneran porque fertiliza los mariscos y los peces. Si baila mirando al mar, se interpreta como señal de abundancia; si lo hace mirando a la costa, presagia escasez. Sin embargo, incluso el mal augurio puede traer alegría a quienes lo necesitan, pues la gente celebra con cantos y danzas para atraer su benevolencia.
Importancia del folclore chileno en la Chiloé contemporánea
Chiloé, a solo un corto trayecto en ferry desde el continente, ha mantenido viva la tradición marítima a lo largo de los siglos. A pesar de la presencia de religiones introducidas por los españoles, el folclore sigue siendo creído y relevante para la población insular.
Los brujos masculinos
Una de las creencias más inquietantes de Chiloé es la existencia de los “brujos”, un pacto de hombres que, según confesiones de la década de 1880, realizaban rituales oscuros: diez días de baño bajo una cascada, pactar con el diablo y sacrificar a un ser querido para usar su piel como bolsa de un libro mágico. Los iniciados podían transformarse en perros o aves negras y ejercer poderes de hechicería.
Estas mitologías también influyeron en la literatura patagónica. En su célebre libro “In Patagonia”, Bruce Chatwin menciona el pacto de los brujos y el imbunche. “El pájaro obsceno de la noche”, de José Donoso, se inspiró en la oscura figura del imbunche. Algunos estudiosos incluso sugieren que el personaje Calibán, de “La tempestad” de Shakespeare, tomó ideas de los gigantes legendarios de Tierra del Fuego.
¡Así concluye nuestro recorrido! Esperamos que este viaje por el folclore chileno haya despertado tu curiosidad. Si deseas profundizar, visita los enlaces recomendados. ¡Buen viaje y hasta la próxima!