Un nuevo estudio de la Universidad de Utrecht arroja luz sobre uno de los monumentos más emblemáticos del mundo: el Partenón.
Según la investigación, el nombre “Partenón” (que significa “casa de las vírgenes”) en realidad corresponde a otro edificio. El arqueólogo Janric van Rookhuijzen, tras examinar fuentes históricas, determinó que el templo que hoy conocemos bajo ese nombre fue originalmente llamado Hekatompedon, es decir “el templo de los cien pies”.
Este nombre, presente en hallazgos de hace 2 500 años, indica que el edificio ya generaba la admiración que despierta hoy. En el Hekatompedon se guardaban el oro de Atenea y su estatua dorada de 11 metros.
Según National Geographic, el Partenón habría funcionado como una tesorería de ofrendas a la diosa, albergando mobiliario, espadas persas e instrumentos musicales. Estudios anteriores intentaron relacionar esa sala con una iglesia del mismo nombre, pero la investigación de Utrecht refuta esa hipótesis.
La evidencia muestra que la sala formaba parte del Erechtheion, otro templo de la Acrópolis. Aunque su finalidad había sido un misterio, los especialistas actuales la identifican como un espacio de culto dedicado a Atenea, mientras que el verdadero “Partenón” quedó en un segundo plano.
Josine Blok, profesora de la Universidad de Utrecht y coautora del estudio, afirmó: “Lo que surge de esta investigación es crucial para la ciencia. No solo los nombres empleados durante siglos están equivocados y deben corregirse, sino que también cambia la imagen completa de la Acrópolis. Además de ser un lugar de adoración a Atenea, adquiere una dimensión política aún mayor… El estudio demuestra la importancia de no aceptar como verdad lo que todos creen saber.”