Orígenes antiguos
Los Juegos Olímpicos nacieron como la máxima festividad religiosa de la Grecia clásica, celebrados cada cuatro años en la ciudad sagrada de Olimpia en honor a Zeus.
Primeros intentos de resurgimiento (1793‑1858)
En 1793 la Asamblea Nacional francesa aprobó, a propuesta del filófilo Charles‑Silber Rohm, la idea de revivir los Juegos como símbolo de libertad. El revolucionario griego Rigas Velestinlis vinculó esa visión a la Revolución de 1821 y al renacer de la identidad helénica.
En 1835 Panagiotis Soutsos presentó al ministro del Interior Ioannis Kolettis un proyecto titulado «Sobre la creación de fiestas nacionales y juegos públicos a modelo de la antigüedad», proponiendo el 25 de marzo como día festivo nacional y como fecha para los Juegos.
El benefactor Evangelis Zappas
Inspirado por Rigas y Soutsos, el filántropo griego Evangelis Zappas destinó gran parte de su fortuna a financiar la infraestructura necesaria para que los Juegos se celebraran permanentemente cada cuatro años en Grecia. En 1856 presentó un memorando al rey Otón proponiendo la reconstrucción del Estadio Panatenaico y la creación de un «Palacio Olímpico».
En 1860 Zappas adquirió los terrenos del estadio y, tras su muerte en 1865, su testamento garantizó la continuidad del proyecto.
El reglamento de 1858 y los primeros Juegos modernos
El 19 de agosto de 1858 el rey Guillermo I firmó el Decreto Real «Sobre la institución de los Juegos Olímpicos», que establecía que los Juegos se celebrarían cada cuatro años. Ese mismo día se aprobó el primer reglamento que regulaba la organización y la participación directa de los atletas.
El 15 de noviembre de 1870, en el renovado Estadio Panatenaico, se celebraron los primeros Juegos modernos, marcando el retorno de la tradición tras siglos de abandono.
Los Juegos de 1870, 1896 y 1906
Los Juegos de 1870 introdujeron elementos que perduran hoy: ceremonia de apertura, himno olímpico, medallas, diplomas, uniformes y la presencia de mujeres como espectadoras.
El 25 de marzo de 1896, bajo la dirección del Comité Olímpico Internacional recién creado, Atenas acogió la segunda edición de los Juegos, considerada la primera olímpica internacional por la participación de atletas de 14 países.
En 1906, los llamados «Juegos Intermediarios» o «II Olimpiada» reforzaron la idea de que Atenas podía albergar los Juegos de forma permanente; fueron considerados los mejores organizados hasta entonces.
Pierre de Coubertin y la internacionalización
Barón Pierre de Coubertin no revivió los Juegos; su aporte consistió en fundar el Comité Olímpico Internacional en 1894 y promover la dimensión internacional a partir de los Juegos de Londres 1908. Así, la institucionalidad olímpica se consolidó y los Juegos pasaron a celebrarse cada cuatro años en distintas ciudades del mundo.
Por qué los Juegos de 1900 (París) y 1904 (San Luis) no fueron olímpicos
Las competencias de 1900 y 1904 formaron parte de exposiciones universales y carecían de la estructura olímpica: no hubo ceremonia de apertura, ni himno, ni medallas oficiales, y la mayoría de los eventos se dispersaron en diferentes recintos. Incluso los organizadores de la Comisión Olímpica Internacional no participaron.
Conclusión
El renacimiento de los Juegos Olímpicos fue un proceso de más de un siglo, impulsado por la Ilustración francesa, la Revolución griega y la filantropía de personajes como Rigas Velestinlis, Panagiotis Soutsos y Evangelis Zappas. La labor de Coubertin supuso la internacionalización de una tradición ya reestablecida en Grecia.