La 32ª edición de los Juegos Olímpicos lleva varios días en marcha y se transmite a través de la señal televisiva a cada rincón del planeta, con audiencias que se miden en miles de millones. El evento deportivo más importante del mundo ha desarrollado, durante décadas, una relación inseparable con la televisión. Esta relación bidireccional ha impulsado una constante carrera tecnológica, con innovaciones y mejoras en todos los niveles para ofrecer el mejor producto televisivo, que hoy en día es prácticamente sinónimo de la propia competición.
Por un lado, los derechos televisivos, gestionados por el Comité Olímpico Internacional, constituyen la principal fuente de ingresos de los Juegos. Por otro, la exigencia es clara: ofrecer resultados impresionantes con la mejor calidad y la mayor variedad tecnológica posible. No es exagerado decir que, en casi noventa años (desde 1936 hasta hoy), los Juegos Olímpicos han sido el motor más potente de la evolución de la transmisión televisiva.
TV y OLG, UNA RELACIÓN DE DOS VÍAS

Las innovaciones aparecen en cada Olimpiada, garantizando cambios y mejoras en la planificación, grabación, edición e implementación de la cobertura. Este saber‑hacer tecnológico se convierte a su vez en referente para el resto del panorama televisivo, haciendo de la relación entre TV y los Juegos el eje central de la evolución mediática.
Hoy, aunque la audiencia se desplaza a dispositivos móviles, tablets y laptops, la televisión sigue siendo el medio principal que atrae la mayor parte del público global. Las cadenas compiten por combinar lo impresionante con lo práctico, ofreciendo una cobertura cada vez más especializada y satisfaciendo la demanda de información inmediata, de calidad y completa.
EL PAPEL DEL DESARROLLO TECNOLÓGICO

Durante ochenta y cinco años, los cambios han sido innumerables: cámaras, velocidad de captura, resolución, consolas, micrófonos, lentes, sistemas de transmisión y logística. Cada mejora respondió a las exigencias de la competición y del COI, demostrando el impacto positivo que los Juegos han tenido en la calidad de la televisión.
Antes de la TV, la información olímpica se basaba en radio, fotografía y prensa escrita, medios que no podían reproducir la sensación del movimiento del atleta. Solo el cine ofrecía esa “lujo”. Curiosamente, el cine y los primeros Juegos modernos nacieron casi al mismo tiempo (cine en 1895, Atenas en 1896).
LOS PRIMEROS PASOS EN LOS JUEGOS DE 1936

En 1936 se realizó la primera transmisión experimental: tres cámaras y un sistema de circuito cerrado proyectaron 138 horas de competición en 25 cines, ante 138 000 espectadores. Los resultados se mostraban directamente en pantalla, eliminando la necesidad de consultar prensa escrita o radio. En 1948, Londres dio el primer intento serio de televisar los Juegos, aprovechando los rápidos avances de la década.
LA "ALTA DEFINICIÓN" DE 1948

Se introdujeron cámaras CPS Emitron con tres lentes integradas y el sistema británico de 405 líneas, considerado “alta definición” en esa época. Aproximadamente 80 000 receptores en el Reino Unido sintonizaron las transmisiones, que se estiman vieron más de medio millón de personas.
El mismo sistema se utilizó en Helsinki (1952) y Melbourne (1956). En ambos casos se empezaron a enviar copias de los rodajes a estaciones extranjeras para que añadieran sus propios comentarios, marcando los primeros intentos de venta de derechos televisivos a nivel internacional.
OMEGA Y EL PRIMER FOTOFINAL

En Londres 1948, OMEGA introdujo el disparador con sensor eléctrico y el sistema de fotofinal de alta resolución, el precursor de los fotofinales que conocemos hoy. En Melbourne (1956) se utilizó película en color, aunque la transmisión televisiva seguía en blanco y negro.
LOS AÑOS 60: LA ERA ELECTRÓNICA

La década de 1960 marcó la llegada de la era electrónica. Las grabaciones en cinta reemplazaron al kinescopio, permitiendo transmisiones 100 % en vivo. Los transistores hicieron que los receptores fueran más baratos y abundantes, ampliando la audiencia mundial. En Roma 1960, los Juegos se emitieron en directo en 18 países europeos y se grabaron en EE. UU., Canadá y Japón.
CUBRIMIENTO GLOBAL EN TOKIO 1964

Tokio 1964 introdujo dos revoluciones: la transmisión en vivo mediante satélite (Syncom 3 para EE. UU. y Relay 1 para Europa) y la aparición del color, aunque solo dentro de Japón. Fue apodado los “Juegos de la TV”. La transmisión en color también incluyó ceremonias de apertura y clausura.
En México 1968, la cobertura satelital y a color se consolidó, alcanzando una audiencia superior a medio mil millones. Ese mismo año, OMEGA presentó el “Omegascope”, que mostraba el tiempo en pantalla simultáneamente con la carrera.
DE LOS TERRORISTAS AL REPLAY

En Múnich 1972, la introducción de cámaras portátiles en color y los robots de cámara mejoraron la movilidad de los equipos. La tragedia del ataque terrorista de Septiembre Negro mostró el poder de la televisión para llevar una noticia en tiempo real a todo el mundo, abriendo nuevas posibilidades de periodismo en vivo.
El replay, que apareció tímidamente en 1968, se perfeccionó en 1972, 1976, 1980 (Moscú) y 1984 (Los Ángeles). En 1984 surgió el super slow‑motion y, con cámaras CCD, la calidad de imagen alcanzó niveles digitales. En Seúl 1988, los gráficos por computadora completaron la experiencia televisiva.
EL CÚSPIDE EN LOS AÑOS 80 Y 90

En 1984 la audiencia mundial se acercó a los 900 millones; en Barcelona 1992 superó los 2,5 mil millones. Por primera vez, más países transmitieron los Juegos que los que participaron (156 emisoras contra 140 delegaciones). La correcta gestión de los derechos televisivos y la entrada de patrocinadores privados generaron enormes beneficios económicos.
Desde 1988 se emplearon fibras ópticas para transportar la señal. En Barcelona 1992 los comentaristas usaron el CIS (download information system) para acceder en segundos a datos de atletas, récords y estadísticas. Las gráficas en pantalla mostraban repeticiones en cámara lenta, nombres, banderas y récords en tiempo real.
CABLE, SATÉLITE E INTERNET

El crecimiento de la televisión por cable y la aparición de internet supusieron dos “enemigos” para la hegemonía televisiva. En Sídney 2000, NBC registró la menor audiencia desde 1968, mientras que los canales de aire perdían terreno frente a los de pago. El lobby televisivo estadounidense presionó al COI para reducir los precios de los derechos y adaptar la programación a los horarios de mayor audiencia (prime time).
Desde 2004, la audiencia volvió a crecer, alcanzando su pico histórico en Londres 2012. Los anunciantes regresaron con inversiones masivas, cerrando la brecha que había surgido con la llegada de nuevas plataformas.
LA TELEVISIÓN EN EL SIGLO XXI

Hoy la televisión convive con internet y los dispositivos inteligentes. Las Smart TV integran aplicaciones que permiten combinar la experiencia tradicional con la interactividad digital. En Río 2016, la cobertura incluyó imágenes en 8K UHD y vídeos panorámicos en realidad virtual, con más de 7 000 horas de transmisión global en HD 1080p y sonido surround 5.1.
En Tokio 2020, la cobertura será casi el doble que en Río. NBCUniversal ofrecerá más de 7 000 horas en TV y plataformas digitales (récord en EE. UU.), mientras que Discovery Eurosport superará las 4 000 horas en 50 países (récord europeo). La OBS ha creado herramientas digitales bajo el proyecto “Share the Passion”, como “Fan Video Matrix”, “Cheer Map” y “Athlete Moment – Family & Friends”. La producción total superará las 9 000 horas, con transmisión en 4K HDR y audio inmersivo 5.1.4, repeticiones de 360°, multicam en realidad virtual y análisis impulsados por IA.