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¿Quiénes fueron los Siete que atacaron Tebas?

Si conoces la fábula o la tragedia de Esquilo, seguramente reconocerás al protagonista: Polinices, el hijo de Edipo que lideró la expedición contra Tebas. Pero, ¿qué hay de los otros seis guerreros que lo acompañaron? A continuación, repasamos quiénes fueron y qué les ocurrió.

Adrastos, rey de Argos

Adrastos fue el único superviviente de la campaña. Hijo de un rey asesinado por su tío Anfiarao, huyó a la corte de su abuelo Polibio en Sicia y, tras la muerte de éste, se sentó en el trono de Argos. Cuando Anfiarao tomó a su hermana Erifila como esposa, los dos se reconciliaron y Adrasto volvió a ser rey.

Adrastos se involucró en la expedición porque era suegro de Polinices. Según una visión, sus dos hijas debían casarse con un "jabalí" y un "león". Cuando llegaron Polinices (el león, por el emblema tebano) y Tydeus (el jabalí, emblema de Calidón), Adrasto comprendió la señal y les dio a sus hijas, Argea y Deipilia, como esposas, prometiéndoles ayuda para recuperar sus tronos.

El asedio fracasó: los siete caían, y Adrasto sólo escapó gracias al caballo alado Arión. Diez años después, sus hijos organizaron la segunda expedición, los Epigónos, que sí tomó Tebas, aunque perdió a su propio hijo Aegialeo. Adrasto murió de pena al regresar a Megara.

¿Quiénes fueron los Siete que atacaron Tebas?

Tydeus

Hijo del rey de Calidón, Tydeus llegó a Argos y se casó con una de las hijas de Adrasto. Fue padre de Diomedes, uno de los guerreros más valientes de la guerra de Troya.

Durante el asalto a Tebas, se destacó por su bravura, pero fue herido mortalmente por Melanipo, héroe tebano. Atenea, admiradora de Tydeus, quiso concederle la inmortalidad, pero cuando él, al recibir la cabeza decapitada de Melanipo, se comió el cerebro del enemigo, la diosa se repugó y lo condenó al Hades.

Capaneo

Primo de Adrasto, Capaneo se caracterizaba por su fuerza y su arrogancia. Al escalar una muralla capturada, exclamó que ni siquiera Zeus podía detenerlo; como respuesta, un rayo cayó del cielo y lo mató al instante.

Dante lo menciona en la Divina Comedia, describiendo su tormento en el Infierno como el de un pagano que persiste en negar al Dios verdadero.

Hippomedón

Otro primo de Adrasto, de enorme estatura y fuerza sobrehumana. En su escudo llevaba al monstruo Tifón, símbolo de la venganza divina.

Fue abatido por Ismaro, hijo de Astaco, durante la batalla frente a las siete puertas de Tebas. En otra versión, tras intentar rescatar el cuerpo de Tydeus, fue arrastrado al río Ismeno, que intentó ahogarlo, pero Zeus intervino; sin embargo, al salir del agua recibió un ataque mortal.

¿Quiénes fueron los Siete que atacaron Tebas?

Parthenopo (Virginopean)

Según la tradición argeana, era hermano de Adrasto; la versión más difundida lo presenta como hijo de Atalanta y uno entre Hipómenes, Melagro o incluso Ares.

Abandonado de bebé por su madre para ocultar su pérdida de virginidad, fue criado por un pastor junto a Teléfo, hijo ilegítimo de Hércules. Más tarde, Adrasto lo convenció de unirse a la campaña, llevándolo un escudo con la Esfinge para intimidar a los tebanos.

Existen varias versiones de su muerte; la más frecuente indica que fue asesinado por Pericles, hijo de Poseidón, mientras que otra lo señala como víctima de Aktor, ambas en las murallas de Tebas.

Anfiarao

Hijo de Oicles (o, según algunos mitos, del propio Apolo) y de Hipermnestra, Anfiarao era un héroe argivo dotado de habilidades proféticas, médicas y farmacológicas.

Se rebeló contra Adrasto, pero tras casarse con Erifila, hermana de este, se reconcilió. A pesar de saber que la expedición fracasaría, aceptó participar porque Polinices sobornó a su esposa con un collar de oro (el mismo que, según la mitología, entregó Afrodita a Harmonia).

Al final de la batalla, mientras escapaba, fue perseguido por Pericles. Zeus, que no quería que muriera, abrió una grieta en la tierra que lo tragó junto a su carro y sus caballos, y lo convirtió en un héroe divinizado. Su oráculo, fundado en Oropos, llegó a ser famoso en todo el mundo griego; incluso los emisarios de Creso, rey de Lidia, lo consultaron antes de decidirse a atacar a los persas.