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Metrópolis: cómo el destructor de ciudades, Hitler, fue vencido por las propias metrópolis

Ben Wilson presenta Metropolis, una obra editorial que coincide con una gran operación militar en tierras aún manchadas de sangre. En este libro, publicado por la editorial Dioptra, el historiador investiga la formación, evolución y consolidación de las megaciudades del planeta, vinculando su auge o declive con los logros y los errores repetidos de la humanidad.

El autor entrelaza las historias a lo largo de sus 608 páginas, creando una narrativa fluida y unificada que hace sentir al lector el pasado, presente y futuro de la gran ciudad en la que vive. Atenas, por ejemplo, no puede faltar, al igual que los conflictos emblemáticos que marcaron naciones enteras y dieron forma al tejido urbano tal como lo conocemos hoy. Un hilo conductor en la obra de Wilson es el sentido compartido de "pertenencia" que brinda la ciudad frente al proceso de urbanización, una sensación decisiva en muchos eventos que dejaron huella como puntos de referencia o como lecciones para evitar repetir los mismos errores.

NEWS 24/7 publica un extracto exclusivo de Metropolis (traducción: Violetta Zevkis) que ilumina el significado de "asediar una gran ciudad" y la resistencia hasta el último momento, en defensa de la libertad y del sentimiento colectivo.

Metrópolis: cómo el destructor de ciudades, Hitler, fue vencido por las propias metrópolis

Cómo destruir una ciudad: guerra total

Como señala Wilson en el capítulo "Aniquilación", "conquistar una gran metrópolis suele ser sinónimo de ganar una guerra. Lo que se haga después es otro asunto". Esa observación resulta más pertinente que nunca, con la invasión rusa a Ucrania, donde Kiev ha sido el objetivo principal desde el principio.

Si bien es difícil comparar la actualidad con la Segunda Guerra Mundial, la conquista de capitales siempre ha sido la meta número uno de cualquier agresor. En ese sentido, el intento de Vladimir Putin de capturar Kyiv recuerda a la ambición de Hitler durante la Operación Barbarroja, la mayor campaña militar de la historia.

Hace ocho décadas, Hitler planeó desestabilizar la economía y la moral soviética mediante la captura de sus tierras. Según Wilson, "sin suministros alimenticios, los alemanes estimaban que 30 millones de soviéticos morirían. La población urbana rusa había aumentado en 30 millones entre la Primera Guerra Mundial y 1939. Alemania pretendía usar esas tierras como fuente de comida y combustible, reduciendo a Rusia a su pasado pre‑urbano y reemplazando sus metrópolis por ciudades coloniales alemanas, el 'Jardín del Edén' aria".

Los frentes de ataque eran Leningrado, Moscú y la Ucrania, que sigue siendo el epicentro del conflicto actual.

Los nazis forzaron a entre 70 000 y 80 000 ciudadanos de Járkov al hambre, una muestra de lo que pretendían hacer en cientos de ciudades de su nuevo imperio. Poblaciones judías fueron redondas y ejecutadas, o exterminadas en camiones de gas. Wilson subraya los horrores de la guerra y, aunque no se pueden equiparar directamente con los métodos rusos de hoy, revelan estrategias de ocupación urbana que siguen siendo atemporales.

Hitler buscó destruir por completo Moscú y Leningrado en 1941; hoy, Kyiv no parece estar destinada a ese mismo destino, aunque Putin se autodenomina "liberador".

La resistencia de Leningrado

Wilson describe cómo los leningrados sobrevivieron comiendo gatos, palomas, cuervos, animales de zoológico, pegamento de tapices y hasta zapatos de cuero. La escasez de alimentos, electricidad y combustible transformó la ciudad en una trampa mortal en cuestión de semanas. La población se comparó a lobos hambrientos, centrados solo en la supervivencia. En un año, 2 015 personas fueron arrestadas bajo la acusación de "usar carne humana como alimento".

El fracaso de la megalomanía hitleriana quedó demostrado: además de Leningrado, el intento de tomar Moscú fracasó cuando Stalin ordenó que la capital se mantuviera a cualquier costo. Con 400 000 tropas frescas, 1 500 aviones y 1 700 tanques, la Unión Soviética reforzó Moscú y, tras una contraofensiva en diciembre de 1941, empujó a la Wehrmacht a 240 km de la capital.

Metrópolis: cómo el destructor de ciudades, Hitler, fue vencido por las propias metrópolis

La "Carretera de la Vida"

Durante el invierno más frío del siglo XX, las temperaturas en Leningrado alcanzaron -30 °C. La escasez provocó disentería y hambruna; en febrero de 1942, 20 000 personas morían cada día. Sin embargo, cuando el lago Ladoga se congeló, surgió la "Carretera de la Vida", una vía de hielo que permitió el paso de camiones con alimentos y la evacuación de medio millón de habitantes.

El asedio continuó hasta enero de 1944. La población disminuyó de 3 millones a 637 000; la mayoría eran mujeres que trabajaban en fábricas de municiones y astilleros. Las muertes totales superaron el millón, y la cifra de víctimas civiles y militares superó con creces la de cualquier bombardeo mundial.

Las ciudades devoran ejércitos: cementerios de la ambición militar

Wilson señala que una ciudad que decide resistir hasta el último hombre, mujer y niño es el obstáculo más formidable para cualquier ejército. Napoleón cayó en Moscú (1812) y Leipzig (1813); Hitler fue derrotado en Leningrado, Moscú y, de forma devastadora, en Stalingrado.

En 1942, la Wehrmacht necesitaba combustible; la operación “Azul” buscaba los campos petrolíferos del Cáucaso. Sin embargo, Hitler priorizó la captura simbólica de Stalingrado, desviando recursos críticos y provocando su propia derrota.

Metrópolis: cómo el destructor de ciudades, Hitler, fue vencido por las propias metrópolis

La Casa de Pavlov

En la guerra urbana, la rapidez y maniobrabilidad del blitzkrieg se transformó en una "guerra de ratas" (Rattenkrieg). Cada calle, cada escombro y cada habitación se disputaba en combate cuerpo a cuerpo. Según la orden 227 de Stalin, los defensores de Stalingrado no debían dar un paso atrás. El sargento Yakov Pavlov defendió un edificio de cuatro pisos durante 60 días; el comandante Vasily Chuikov comentó que los alemanes perdieron más hombres intentando capturar la "Casa de Pavlov" que al conquistar París.

Los soldados describían el lugar como "el infierno", y después de pasar allí, lo calificaban como "diez veces peor que el infierno". En la actualidad, los carteles ucranianos que reciben a los invasores dicen "Bienvenidos al infierno".

Muchas de las mujeres que defendieron Stalingrado recuerdan a las mujeres ucranianas que hoy toman fusiles y defienden sus ciudades, al igual que las de Kobani.

La historia muestra que Stalingrado, que estuvo a punto de caer, se convirtió en una trampa para los alemanes. Tras la captura parcial de la ciudad, la contraofensiva soviética "Operación Urano" rodeó al 6.º Ejército alemán (270 000 hombres). Sin suministros, los soldados enfrentaron hambre y enfermedades similares a las de Leningrado y el gueto de Varsovia. El 31 de enero de 1943, los últimos restos del 6.º Ejército se rindieron.

El autoproclamado destructor de ciudades, Hitler, fue derrotado por las propias ciudades. Durante la Segunda Guerra Mundial, 1 710 ciudades y 70 000 pueblos rusos fueron arrasados. A medida que el Ejército Rojo obligó a los alemanes a retroceder en 1943‑44, la violencia contra civiles se intensificó.

Puede leer más en "Metropolis: The Story of Cities, Man's Greatest Discovery", de Ben Wilson.

Metrópolis: cómo el destructor de ciudades, Hitler, fue vencido por las propias metrópolis

Descripción del libro

Una travesía colorida a través de 7 000 años y 26 ciudades del mundo, que muestra cómo la vida urbana ha sido la motivación y cuna de los mayores logros de la humanidad.

En dos milenios de existencia, nada nos ha moldeado tanto como la ciudad. Ben Wilson, historiador galardonado y autor bestseller, narra la gloriosa historia de cómo la vida urbana impulsó el desarrollo de la civilización. Desde Uruk, la primera ciudad del mundo (c. 4 000 a.C.), hasta los mercados de Atenas, el comercio global en la Bagdad del siglo IX, las finanzas en los cafés de Londres y el confort doméstico en el corazón de Ámsterdam.

Vivo, ingenioso y fácil de leer, Metropolis es una magnífica excursión por los logros humanos.

Traducción: Violetta Zevkis

Disponible en todas las librerías, editorial Dioptra.

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