historia historica

Por qué dejamos de usar trajes y qué simbolizaban hace un siglo

El traje a principios del siglo XX

En las fotografías de los años 1900‑1910 la mayoría de los hombres aparecen con traje y sombrero bombín en sus apariciones públicas y cotidianas. En aquel entonces el traje era sinónimo de respeto y presencia.

Después de la Primera Guerra Mundial

Tras la Gran Guerra, el traje negro o gris siguió siendo el estándar porque representaba la vida estable y acomodada que muchos soldados anhelaban. Incluso en tiempos de pobreza, llevar un traje era señal de optimismo y normalidad.

El corte estaba influenciado por la indumentaria militar: los pantalones se estrecharon, el chaleco se volvió indispensable (la calefacción interior no era una garantía) y la chaqueta adoptó una longitud media.

Los años 30 y la aportación de Frederik Solti

El sastre holandés Frederik Solti introdujo el "London‑cut", que incorporó más patrones y colores, rompiendo la rigidez del traje tradicional.

Posguerra y el traje "demob"

Al regresar del conflicto, millones de veteranos usaron el llamado traje "demob", compuesto por chaqueta, pantalón, camisa, abrigo, sombrero, calcetines y zapatos. Los trajes de tweed escocés fueron los más demandados. En los años 40 predominó una paleta de colores apagados, chaquetas monocromas de un solo botón, sin chaleco y sin pliegues en los pantalones, reflejando la austeridad económica.

Los 60: revolución cultural y de la moda

La contracultura de la década de 1960 provocó una ruptura con la formalidad. Diseñadores empezaron a experimentar con colores, texturas y patrones. Armani, por ejemplo, amplió los hombros y los cortes, dando lugar a trajes más amplios.

Del traje formal al estilo casual

Con el tiempo, los trajes pasaron de ser exclusivamente negros o grises a incluir tonalidades más vivas, marcando el fin de la vestimenta "pesada" en Occidente. Los "Norfolk jackets" de la década de 1910 fueron una excepción temprana, diseñados para actividades al aire libre como el tiro.

En los años 20 los hombres estadounidenses comenzaron a usar sport coats en la universidad, y la combinación de estos con suéteres dio origen al estilo "casual" (o "relajado"). La introducción de los pantalones cortos a finales de los 20, impulsada por la popularidad del ciclismo, también contribuyó a la tendencia informal.

El auge del "business casual"

En los 90 se produjo la ruptura definitiva del imperio de la corbata. Surgió el "casual business wear", que incluye polos, blazers y chinos. El traje no desapareció, sino que se adaptó: la camisa formal dio paso a la camiseta, y los vaqueros se convirtieron en prenda aceptada en entornos laborales creativos.

Historiadora Deirdre Clemente (Universidad de Nevada, Las Vegas) comentó al Washington Post que "el casual es la frontera entre parecer un americano de clase media y ser una persona con una enorme gama de opciones". Hoy, la vestimenta refleja la individualidad y la diversidad cultural, tal como sugiere la "psicología de la moda".

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