historia historica

Los fenicios: navegantes y comerciantes que fundaron Cartago

Orígenes y territorio

La civilización fenicia, también conocida en su fase más antigua como canaanita, pertenece al grupo semítico y comparte raíces con los pueblos judío, babilónico y asirio. Se asentó entre el Líbano, Israel, parte de Siria y Jordania alrededor del 3500 a.C. y perduró hasta la aparición del reino helenístico de los seléucidas en 333 a.C..

Fase arcaica y desarrollo urbano

Durante la edad del bronce, los grupos nómadas de la región comenzaron a establecerse permanentemente, formando las primeras ciudades‑estado independientes, pero con una cultura y lengua comunes. Los testimonios de judíos, sumerios, babilonios y egipcios describen ciudades ricas y frecuentemente en conflicto.

Expansión mediterránea

A partir del siglo XIII a.C., los fenicios iniciaron una intensa expansión por el Mediterráneo, fundando colonias comerciales que, con el tiempo, se convirtieron en centros urbanos autónomos. Su contacto con los micénicos pudo haber facilitado la transmisión del alfabeto cuneiforme a Grecia, sentando las bases de la escritura griega moderna.

Fundación y auge de Cartago

Entre los siglos VIII y VII a.C. se fundó Cartago, inicialmente como un puesto comercial fenicio. En pocos siglos se transformó en la potencia dominante del Mediterráneo occidental, superando incluso a su metrópolis.

Declive y dominaciones extranjeras

En el primer milenio a.C., las ciudades fenicias, pobladas principalmente por pescadores y mercaderes, comenzaron a decaer. Fueron incorporadas al Imperio asirio bajo el rey Asurnasirpal II y, según la tradición, conquistadas por Salmaneser III en la batalla de Qarqar (c. 853 a.C.). Tras la caída de Asiria, la región pasó bajo el control babilónico de Nebuchadnezzar II y, después, bajo el Imperio persa, que prometió cierta autonomía a la aristocracia fenicia. Con Ciro el Grande, los fenicios se unieron voluntariamente al imperio persa.

Fin de la era fenicia

El dominio persa se mantuvo hasta la llegada de Alejandro Magno en 334 a.C.. Tras su muerte, el territorio fenicio quedó integrado en el reino helenístico seléucida.