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Te veo, pero ¿me ves? – Prosopagnosia

Oliver Sacks, en su libro The Mind's Eye (Adelphi, 2009), describe su propio trastorno perceptivo: la prosopagnosia. Esta condición implica la imposibilidad de reconocer rostros y, en casos graves, objetos o lugares cotidianos.

¿Qué es la prosopagnosia?

Se trata de una lesión cortical real: el paciente no "ve" el rostro completo, solo percibe partes aisladas (un ojo, una nariz) sin poder asociarlas a una cara conocida. El resultado es una percepción fragmentada, como si solo se viera un "bulto".

Diagnóstico y bases neuroanatómicas

El diagnóstico lo realiza un neurólogo, especialista en el telencéfalo (el término anatómico que engloba todo el cerebro). En la prosopagnosia suele haber daño en la zona medial del lóbulo temporal, donde se encuentran las sinapsis neuronales y las células de soporte (astrocitos). La pérdida de tejido y de neurotransmisores provoca la interrupción del circuito de reconocimiento facial.

Breve recorrido histórico

Siglo XVII: Los primeros estudios vinculaban la mente al cuerpo, pero predominaba la idea de que el alma no podía residir en "carne". René Descartes propuso el dualismo mente‑cuerpo.

Franz Joseph Gall (siglo XVIII) introdujo la teoría de los "organitos" cerebrales, asignando funciones morales y cognitivas a distintas áreas del telencéfalo.

Jean‑Pierre Flourens continuó con experimentos en aves, concluyendo que "el cerebro segrega pensamientos como el hígado la bilis".

Paul Broca (1865) demostró que lesiones en el lóbulo frontal izquierdo afectaban la expresión emocional, reforzando la idea de que el cerebro alberga facultades superiores.

Joachim Bodamer (1947) describió pacientes que identificaban a las personas por ropa, peinado o voz, pero nunca por el rostro.

Christopher Pallis (1955) relacionó la prosopagnosia con daño en la corteza occipitotemporal inferior, una zona distinta a la estudiada por Broca.

Con la llegada de la tomografía computarizada y la resonancia magnética, Dominic Ffytche nombró el "área fusiforme" como el centro especializado en reconocimiento facial.

Más recientemente, Christof Koch y colaboradores observaron una mayor actividad en el lóbulo temporal medial durante tareas de reconocimiento.

Consecuencias y estrategias de afrontamiento

Los pacientes pueden dejar de reconocer su propio reflejo, familiares o amigos, lo que genera gran incomodidad social. Oliver Sacks relata cómo, pese a ser neurólogo, él también experimentó la dificultad de identificar a personas en multitudes, incluso en fotografías.

Una solución práctica es solicitar a los demás que usen gafetes con su nombre o que describan su voz y forma de caminar. La aceptación implica que el paciente comprenda su lesión cerebral y que los demás reconozcan que no se trata de una "locura" sino de un daño neurológico.

No existen curas definitivas; el entrenamiento en reconocimiento mediante la observación de gestos, voz y forma de andar es la principal terapia. La prosopagnosia afecta aproximadamente al 2 % de la población estadounidense, por lo que, aunque rara, no es excepcional.

Recursos y lecturas recomendadas

  • Valentina Moro, Barbara Filippi, Brain Plasticity, SEID, Florencia, 2009.
  • Oliver Sacks, The Mind's Eye, Adelphi, Milán, 2011.
  • Aleksandr Lurija, A Lost and Found World, Adelphi, Milán, 2015.
  • Berti, Neuropsychology of Consciousness, Bollati Boringhieri, Turín, 2010.
  • Purves et al., Cognitive Neuroscience, Zanichelli, Turín, 2014.

ANNA MARÍA VANTINI