historia historica

El Rey Sol… en el baño

El Rey Sol… en el baño

El rey Luis XIV y su singular trono de porcelana

Para el monarca francés Luis XIV, conocido como el Rey Sol, la intimidad no estaba reñida con la pompa. En la época del gran absolutismo, el simple hecho de ser admitido en su presencia mientras atendía sus necesidades fisiológicas era considerado un verdadero honor.

El trono del rey no era un simple váter; estaba revestido de terciopelo precioso, equipado con una bandeja de majólica y una pequeña mesa para leer o escribir. Esta lujosa “silla con agujero” convertía una actividad humana y natural en un acto de alta distinción.

Lo que resulta sorprendente para los estándares modernos es que, cómodamente sentado en ese asiento, Luis XIV solía recibir delegaciones de nobles, ministros y sirvientes, quienes presentaban sus peticiones sin esperar a que el rey terminara su visita al baño.

Incluso la proclamación de su propio matrimonio fue anunciada desde ese mismo trono, demostrando el nivel de modestia (o más bien de teatralidad) que marcaba la corte del Sol.


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