El ideal de la frente alta en el Renacimiento
Retrato de Battista Sforza. La mujer luce la típica frente alta que estaba de moda en esa época.
Cada época tiene sus propios ideales de belleza. En el siglo XVI, pleno Renacimiento, la mujer aristocrática aspiraba a una frente alta y redondeada, considerada señal de nobleza y elegancia.
¿Cómo la conseguían?
Los manuales de belleza de la época recomendaban “métodos duros”, es decir, recetas a base de cal viva y sulfuro de arsénico natural que se aplicaban sobre la zona a “depilar”.
Los resultados son evidentes en los numerosos retratos femeninos que nos han llegado: jóvenes y damas de la alta sociedad exhiben rostros inusualmente blancos, lisos y con una frente notablemente alta.