Un genio con sentido del humor
¿Te imaginas al inigualable Leonardo da Vinci contando chistes, y además picantes? Resulta que el gran artista y científico del Renacimiento tenía una afición por las bromas subidas de tono y disfrutaba haciendo reír a sus interlocutores con ocurrencias algo atrevidas.
La famosa anécdota
Una de esas curiosas historias proviene del sitio Focus, que recopila varios datos poco conocidos sobre Leonardo. La broma, que él mismo habría contado, dice así:
«Una monja tenía los pies muy rojos y, al pasar, un sacerdote le preguntó con admiración qué causaba esa coloración. La monja respondió que era porque había estado bajo el fuego. Entonces el sacerdote, al tocarle la parte señalada, quedó más sacerdote que monja; y, con una voz dulce y suave, rezó: “Señor, tenga la bondad de encenderme una vela para ellos”.»
El relato, cargado de dobles sentidos y referencias a la sexualidad, muestra un lado irreverente y goliárdico de Leonardo que contrasta con la imagen solemne que solemos asociar al genio del Renacimiento.
Aunque la autenticidad de la anécdota es debatible, su difusión ilustra cómo la figura de Leonardo sigue fascinando no solo por sus obras maestras, sino también por los detalles más íntimos y humanos de su personalidad.