historia historica

Catalina II de Rusia, supuestamente adicta al sexo

Catalina II de Rusia, supuestamente adicta al sexo

Catarina II de Rusia (1729‑1796) es considerada, casi unánimemente, uno de los máximos ejemplos de despotismo ilustrado. Su habilidad política le valió el sobrenombre de “la Grande”.

Sin embargo, en su vida privada la emperatriz mostró un comportamiento poco escrupuloso: conspiró contra su propio marido para consolidarse como zarina y, según las crónicas de la época, la paternidad de sus tres hijos es dudosa.

Catarina rodeaba su corte de amantes y sus contemporáneos la describían, quizá con razón, como una nymphomaniac. Cuando se cansaba de un “amigo de la cama”, lo deshacía con regalos costosos o le concedía cargos y privilegios, como ocurrió con Grigori Potemkin.

La curiosa figura de Praskovya Bruce

Para acceder al círculo íntimo de la emperatriz no bastaba con ser una dama de honor; había que pasar una prueba. La rusa Praskovya Bruce fue designada como «eprouveuse» (probadora). Su tarea consistía en evaluar las habilidades amorosas de los posibles amantes y enviar sus impresiones a Catalina, quien decidía si merecían o no compartir su lecho.

Este singular método refleja hasta qué punto la vida sexual de Catalina la Grande era objeto de gestión oficial y de una curiosa burocracia cortesana.

Hoy, la figura de Catalina la Grande sigue generando debates entre historiadores que analizan la mezcla de poder político y vida privada.