Una reina inteligente, pero poco maternal
María Estuardo (1542‑1587), reina de Escocia y brevemente de Francia, fue una mujer brillante y apasionada, aunque no se le recuerda como una madre ejemplar.
El hijo que nunca llegó a conocer
En 1566 nació Jacobo, futuro rey Jacobo I de Inglaterra y Escocia. La joven reina delegó su educación a los condes de Var, que lo criaron con dedicación, mientras ella rara vez se relacionó directamente con él.
Los enigmas que rodean a Jacobo
La falta de una relación estrecha entre madre e hijo ha generado varios misterios que probablemente nunca se resolverán.
¿Quién fue el verdadero padre?
Oficialmente, el padre de Jacobo era Henry Stuart, Lord Darnley, esposo de María. Sin embargo, los chismes de la corte apuntaban a David Rizzio, músico italiano y secretario personal de la reina, como posible progenitor. Según el biógrafo Stefan Zweig, esas sospechas eran meras habladurías nacidas de la estrecha confianza entre la reina y el compositor, sin que existiera evidencia de una relación amorosa.
¿Un sustituto al nacer?
Otro rumor sostenía que el verdadero Jacobo murió poco después del parto y fue sustituido por uno de los hijos de los condes de Var. En 1830, durante unas reformas en los apartamentos reales, se halló el esqueleto perfectamente conservado de un lactante envuelto en lujosa ropa de lino con el monograma de los Stuart. ¿Podría tratarse del niño original?
Conclusión
Los hechos históricos son claros: Jacobo I fue criado bajo la tutela de la familia Var y ascendió al trono sin que se haya demostrado ninguna conspiración. No obstante, los rumores de su paternidad y de un posible reemplazo al nacer siguen alimentando la fascinación por la vida de María Estuardo.