
Contexto histórico
Federico II da Montefeltro (1422‑1482), duque de Urbino, fue uno de los mecenas, políticos y militares más influyentes del siglo XV. Su figura sigue viva, incluso a través de los restos que dejó bajo la iglesia de San Bernardino.
La exhumación
Recientemente se abrieron los sarcófagos de Federico y de varios miembros de su familia —sus hijos Guidobaldo y Federico, y su nuera Elisabetta Gonzaga— que habían sido trasladados en el siglo XVII a la cripta de la iglesia, un lugar caracterizado por una humedad constante que impregnó uno de los ataúdes.
Los huesos estaban muy deteriorados, pero aun así permitieron extraer información valiosa sobre la salud y el estilo de vida de la nobleza renacentista.
Diagnóstico de gota
El análisis óseo confirmó que el duque padecía gota, una enfermedad metabólica muy frecuente entre la alta sociedad de la época, al igual que el rey Enrique VIII de Inglaterra. El consumo excesivo de carnes, mariscos, azúcares y alcohol, alimentos inaccesibles para la población más pobre, era la principal causa.
Estudios multidisciplinares
Los investigadores están comparando los hallazgos físicos con documentos de la época, como la correspondencia entre Federico y su médico, para reconstruir los hábitos alimenticios y los tratamientos empleados en la post‑Edad Media.
Esta aproximación arqueológica, médica y documental promete ofrecer una visión más precisa de la dieta y la medicina de la nobleza del Renacimiento.
Para profundizar
Si deseas conocer todos los detalles de la exhumación, consulta el artículo completo en: Paleopatología.