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Hans Axel von Fersen: la trágica muerte

Hans Axel von Fersen: la trágica muerte

Retrato de Fersen en su madurez

Una relación envuelta en misterio

El conde sueco Hans Axel von Fersen es, según la mayoría de los historiadores, el gran amor de la reina de Francia María Antonieta. Sin embargo, la verdadera naturaleza de su vínculo sigue siendo objeto de debate. Algunas fuentes afirman que se trató de una relación apasionada y sincera que duró toda la vida; otras sostienen que ambos compartían únicamente estima y amistad, en parte porque Fersen era un ferviente defensor de la monarquía.

Un destino trágico

Lo que sí es indiscutible es que ambos encontraron un final funesto. La guillotina ejecutó a María Antonieta el 16 de octubre de 1793. Su leal amigo, sin embargo, no tuvo mejor suerte.

El trágico final de Fersen se inscribe en el convulso contexto de los disturbios que sacudieron a Suecia en 1809. Tras un golpe de Estado, el rey Gustavo IV Adolfo fue obligado a abdicar y el trono pasó a Carlos XIII, de ideas más liberales.

Fersen, defensor acérrimo de Gustavo, pagó un precio muy alto por su lealtad. Cuando el heredero al trono, Cristóbal Augusto (hijo adoptivo del nuevo monarca), falleció en circunstancias sospechosas, se le acusó de haberle envenenado. Durante el funeral, la multitud lo linchó el 20 de junio de 1810, fecha que coincidía con el aniversario del fallido intento de fuga a Varennes.

Posteriormente se demostró que el príncipe había muerto por causas naturales, por lo que Fersen era inocente. Fue enterrado en Östergötland, en la Iglesia de Ljungs, donde sus restos reposan hasta hoy.