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La vaca rugiente: el arma alemana más brutal usada en la supresión del Levantamiento de Varsovia

El Nebelwerfer, la “vaca rugiente”

El Nebelwerfer, apodado por los insurgentes como “vaca rugiente” o “armario” por su característico silbido y rugido, fue una de las armas más crueles empleadas por los alemanes durante la represión del Levantamiento de Varsovia en 1944. Su uso resultó devastador para cualquier persona que se encontrara en sus proximidades.

Testimonios del asedio

Desde el amanecer se escuchaba una lejana artillería proveniente del sur. Los cañones pesados disparaban sin cesar, como si se preparara un gran ataque. “¿Será una ofensiva soviética? – pensábamos –”. En el Casco Antiguo los bombardeos no cesaban.

Caída de Wola

Al mediodía volvieron los morteros. Una puerta del salón voló de sus bisagras y varios marcos de ventana se desprendieron. Un niño quedó atrapado bajo un marco de vidrio que le hirió la cabeza. Las enfermeras, sin órdenes, corrieron a sus habitaciones para socorrer a los heridos.

La vaca rugiente: el arma alemana más brutal usada en la supresión del Levantamiento de Varsovia

Extracto del libro Zagłada Miasta. Testimonios de la gente del levantamiento, publicado por Ośrodek KARTA.

La voz del Dr. J. resonaba entre los escombros: “Niños, no temáis, estamos con vosotros”. Basia, una joven enfermera, arrastró la cama lejos de la ventana mientras el estruendo continuaba. Con sumo cuidado retiró los fragmentos de vidrio del cuello del niño sangrante.

El fuego siguió, pero la calma se mantuvo gracias al valor de las enfermeras. Aun así, la escasez de alimentos se hacía sentir: la vaca que alimentaba a los soldados desapareció y los enfermos más graves dejaron de recibir leche.

El sonido de la “vaca”

Alrededor de las dos de la tarde se escuchó un ruido desconocido: “algo crujía al norte, como si se movieran grandes armarios”. Se trataba del Nebelwerfer, cuyo lanzamiento producía una serie de explosiones seguidas, acompañadas de un silbido agudo.

La vaca rugiente: el arma alemana más brutal usada en la supresión del Levantamiento de Varsovia

Dos hermanos, M. y G., fueron víctimas de los misiles de alta carga fosfórica del Nebelwerfer. Tras la explosión, todo lo que quedó dentro del radio de efecto se redujo a carbón, dejando a los sobrevivientes carbonizados aunque no estaban a quemarropa. El terror inicial les impidió sentir dolor.

Atención médica en condiciones extremas

Los médicos, sin experiencia para tratar esas quemaduras, aplicaron morfina y cubrieron a los pacientes con sábanas humedecidas en solución de taninos. Cada enfermera se quedó al lado de su paciente sin abandonarlo ni un momento.

Un día, al buscar morfina, encontré a la Dra. J. colapsada, su optimismo habitual desaparecido. Gritó: “¡Jesús, ¿dónde estás!” La agarré, la tranquilicé y rezamos por fuerza para seguir atendiendo a los heridos.

El horror de los quemados

Los cuerpos estaban cubiertos de grietas que exudaban pus; las sábanas y almohadas estaban impregnadas de sangre y líquido purulento. Los pacientes, apodados “pavos”, temblaban sin poder medir su temperatura. Las moscas zumbaban sobre ellos mientras las enfermeras luchaban por mantenerlas alejadas.

El relato sigue mostrando la crudeza del asedio y la resiliencia de quienes, a pesar del sufrimiento, intentaron mantener viva una chispa de humanidad.

Fuente

Extracto del libro Zagłada Miasta. Testimonios de la gente del levantamiento, publicado por Ośrodek KARTA.