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Cómo se crió a un archiduque: los secretos de la educación de los Habsburgo

¿Eras un pequeño Habsburgo? Si la respuesta es sí, tu infancia estuvo lejos de ser despreocupada. Desde tus primeras palabras comenzó una educación estricta: los maestros censuraban los libros, el teólogo de la corte vigilaba tu moral y los conferencistas te empapaban de derecho constitucional.

Independientemente de sus inclinaciones naturales, todos los niños Habsburgo recibían una formación basada en valores católicos conservadores. Al ser los futuros representantes de la élite europea, debían comportarse con dignidad y alinearse con la doctrina oficial.

El príncipe entre los bosques del saber

Tomemos como ejemplo al archiduque Francisco Fernando. Este Habsburgo, quien años después sería asesinado en Sarajevo y desencadenaría la Primera Guerra Mundial, nunca imaginó que algún día ocuparía el trono.

Cómo se crió a un archiduque: los secretos de la educación de los Habsburgo

Su tío, el emperador Francisco José, ya contaba con un heredero varón. Francisco Fernando estaba en la segunda fila de la línea sucesoria y solo era tercero en el orden de sucesión. Para que llegara al trono tendría que ocurrir una gran catástrofe. Por ello recibió la educación “estándar” de los Habsburgo, sin los lujos de la realeza.

Cómo se crió a un archiduque: los secretos de la educación de los Habsburgo

La familia del archiduque Carlos Luis pasaba los veranos en el castillo de Artstetten, en el valle del Danubio. No se sabe en qué habitación estudió el joven Francisco Fernando.

Los hijos de Carlos Luis, hermano menor del emperador, no podían permitirse una educación distinta a la de sus primos aristocráticos. Por eso se contrataban maestros privados y el propio archiduque participaba activamente, impartiendo lecciones de historia del arte e invitando a artistas, inventores y científicos para ampliar los horizontes de sus hijos. En teoría, esas visitas debían estimular el estudio; en la práctica, resultaban poco atractivas.

Es importante aclarar que no existían aulas llenas de príncipes Habsburgo ni instituciones especiales para la alta aristocracia austrohúngara. Cada niño estudiaba individualmente en una habitación del palacio, acompañado únicamente por su tutor. Sólo cuando la diferencia de edad lo permitía, varios hermanos asistían a la misma lección. Generalmente, seis días a la semana, durante unas pocas horas al día, el pequeño estudiante estaba confinado a la compañía de un preceptor estricto.

Cómo se crió a un archiduque: los secretos de la educación de los Habsburgo

Desde temprana edad se inculcaba el principio de amar a Austria y al emperador. En la foto aparecen María Annuncjata Siciliana, esposa de Carlos Luis, y sus dos hijos: Francisco Fernando y Otto.

El guardián del rígido régimen era el conde Fernando Degenfel, ex‑oficial sin imaginación ni inclinación a la innovación. Supervisaba un currículo conservador que incluía ciencias, aritmética, historia, literatura, religión y, por supuesto, alemán y gramática, sin admitir excepciones.

Censura preventiva de los libros de texto

El profesor Onno Klopp se encargó de la enseñanza de historia. Su tarea consistía en transmitir la materia mientras eliminaba cualquier destello de ideas “reaccionarias”. Su método se basaba en imponer la “única opinión correcta” como dogma. Klopp revisaba y censuraba personalmente los materiales didácticos.

Como escriben Greg King y Sue Woolmans en To Kill the Archduke:

“El profesor centró su crítica en las ideas liberales, los peligros del pensamiento moderno y la ominosa amenaza prusiana que pendía sobre la sagrada misión de la Monarquía Habsburgo.”

“Klopp temía tanto las ideas diferentes que redactó su propio libro de historia para el joven archiduque, eliminando los términos políticos que consideraba dañinos.”

El futuro príncipe debía dominar varios idiomas. El primero y esencial era el alemán, a partir del cual comenzaba su aprendizaje. Después seguían el francés, el inglés, el checo y el húngaro. Este último resultó ser una verdadera pesadilla para Francisco Fernando, que nunca alcanzó fluidez. Su inglés tampoco era destacado.

No había indulgencia en la educación religiosa. Gottfried Marschall, un clérigo estricto vinculado a la familia, dirigía la instrucción teológica. Si nacías en la dinastía Habsburgo y estabas estrechamente relacionado con el emperador, la única opción era el catolicismo.

Los príncipes también debían servir como ejemplo de fe y piedad pública. En el caso de Francisco Fernando, la tarea del sacerdote resultó sencilla.

Cómo se crió a un archiduque: los secretos de la educación de los Habsburgo

El joven mostraba una profunda espiritualidad y un gran interés por la liturgia, asistiendo a las capillas del palacio para absorber su solemnidad. No cuestionaba los dogmas impuestos por Marschall. Curiosamente, no mostraba intolerancia religiosa; lo que le importaba era la devoción del individuo, no la religión que profesara.

Además de los cursos básicos, recibía lecciones complementarias. Según King y Woolmans, el archiduque estudió:

“Historia militar, maniobras navales, arquitectura e ingeniería. Max Vladimir Beck, futuro ministro de Austria, le impartió derecho civil y constitucional. Nada se quedaba fuera.”

También se practicaban equitación, baile y esgrima. Todo ello pintaba el perfil de un joven erudito y políglota. Sin embargo, fuera de la liturgia, el príncipe no mostraba talentos sobresalientes.

Cómo se crió a un archiduque: los secretos de la educación de los Habsburgo

“Franzi estaba de mal humor”, anotó el emperador Francisco José tras encontrarse con su sobrino. A la izquierda, el pequeño Franzi; a la derecha, el adulto archiduque Francisco Fernando.

A pesar de las buenas intenciones de los maestros, el conocimiento no echó raíces. No llamaremos al príncipe “estúpido”, pero sí podemos decir que memorizaba sin comprender.

En realidad, su destino ya estaba escrito: una carrera militar, elevar el prestigio de la dinastía y una vida cómoda. El destino, sin embargo, le deparó la tragedia. Un día, el joven archiduque sucedería al trono y, con su asesinato, desencadenaría la Primera Guerra Mundial.

Fuentes

  • King, G. & Woolmans, S. To Kill the Archduke. Literanova, 2014.