Descubrimiento de la sacarina
La sacarina, uno de los edulcorantes artificiales más conocidos y extendidos, fue descubierta en 1879 de manera accidental.
El químico Constantin Fahlberg estaba regresando de su laboratorio cuando, al comer un sándwich, notó que tenía un sabor inusualmente dulce.
Al analizar sus manos, se dio cuenta de que el dulce sabor provenía de la sacarina, una sustancia obtenida a partir de la oxidación del tolueno, que utilizaba en sus estudios sobre el alquitrán de hulla.
Desde entonces, la sacarina se ha convertido en uno de los edulcorantes más empleados a nivel mundial y mantuvo su popularidad incluso durante las dos guerras mundiales.