Retratos de la emperatriz Sissi y del rey Luis II de Baviera.
Un vínculo que ha alimentado especulaciones
La estrecha relación entre Sissi y Luis II de Baviera ha sido objeto de estudios y teorías desde hace décadas.
Primos de sangre, su conexión iba más allá del afecto típico entre familiares. Se veían con frecuencia, compartían confidencias y, según la prensa de la época, la alegría de Luis al recibirla despertó rumores de romance en las cortes europeas.
¿Existió realmente un romance?
Hasta la fecha no hay pruebas que lo confirmen. En primer lugar, Luis II nunca mostró interés por el sexo opuesto; su vida sentimental era prácticamente inexistente.
En segundo lugar, ambos compartían rasgos de carácter: fragilidad, melancolía y una aversión a la rígida etiqueta cortesana. Unían su pasión por el arte, especialmente la poesía, y el deporte, que para ellos significaba largas cabalgatas por los bosques.
Lo más probable es que Luis percibiera a su prima como una figura casi angelical, un espejo de sus propias ansiedades y, quizás, la única persona con quien podía expresarse libremente.
La posición de la emperatriz
Por su parte, la emperatriz Franz Joseph, cuyo matrimonio con Sissi estuvo marcado por tensiones habituales en relaciones largas, nunca tuvo amantes documentados.
En resumen, todo apunta a que no hubo un affair clandestino, sino una relación singular basada en la comunión de espíritus y afinidades elegidas.