Conoce lo que se puede llamar “El Brasil de Gilberto Freyre”, es decir, las reflexiones que este escritor tejió sobre Brasil en sus obras.
Por Mí. Cláudio Fernandes
Gilberto Freyre: historiador y antropólogo pernambucano
El historiador y antropólogo pernambucano Gilberto Freyre (1900‑1987) fue uno de los intelectuales más destacados e intérpretes de Brasil. Junto a figuras como Sílvio Romero, Sérgio Buarque de Holanda, Raymundo Faoro y Antônio Cândido, se consolidó como uno de los mayores conocedores y pensadores de la cultura brasileña. Su trilogía “Introducción a la sociedad patriarcal en Brasil”, cuyo primer volumen es Casa‑Grande & Senzala (1933), es una lectura obligada para entender la formación de la sociedad brasileña.
Un método revolucionario
Lo que diferencia el pensamiento de Freyre, el llamado “Brasil de Freyre”, de otros intelectuales es su enfoque metodológico. Mientras muchos se apoyaban en teorías como el marxismo, la sociología comparada de Max Weber o el positivismo, Freyre incorporó técnicas de antropología social aprendidas en Estados Unidos, bajo la tutela de académicos como Franz Boas. Esta perspectiva le permitió analizar la sociedad brasileña con herramientas poco comunes en su época.
Temas inéditos y una visión integral
Freyre abordó aspectos inéditos como la intimidad de la vida privada (sexualidad, gastronomía, hábitos alimenticios, comportamientos colectivos, vestimenta, etc.), enriqueciendo enormemente el marco interpretativo del pueblo brasileño. Su estudio abarca desde el siglo XVII al XIX y utiliza todo tipo de fuentes, no solo documentos oficiales, lo que resultó revolucionario. Algunos críticos afirman que anticipó las técnicas de investigación histórica que surgirían en la Escuela de los Annales en Francia durante los años 70 y 80.
Extracto de “Casa‑Grande & Senzala”
“Híbrida desde sus orígenes, la sociedad brasileña es, de todas las Américas, la que se constituyó más armoniosamente en términos de relaciones raciales: dentro de un entorno de casi reciprocidad cultural que supuso el aprovechamiento de los valores y experiencias de los pueblos atrasados por parte de los avanzados; en la máxima contemporaneidad de la cultura adventicia con la nativa, la del conquistador con la del conquistado. Se organizó una sociedad cristiana en la superestructura, con la mujer indígena recién bautizada como esposa y madre de familia; y utilizando en su economía y vida doméstica muchas de las tradiciones, experiencias y herramientas de los pueblos indígenas.” (FREYRE, Gilberto. Casa‑Grande & Senzala: formación de la familia brasileña bajo el régimen de la economía patriarcal. 49ª ed. São Paulo: Global, 2004, p. 160).
Créditos de la imagen: Institute Millennium