El banquete profano de Belsasar
En el fastuoso banquete que organizó, Belsasar mostró un desprecio escandaloso hacia el Dios de Israel.
Uso indebido de los vasos sagrados
Ordenó que trajeran los vasos sagrados que había tomado del Templo de Jerusalén para que él y sus invitados los usaran. Esos objetos estaban destinados exclusivamente al culto en el Templo, y emplearlos para una celebración mundana constituye una clara falta de respeto y desafío a Dios.
Idolatría y desdén
Durante la fiesta, Belsasar, sus nobles, sus esposas y sus concubinas bebieron de esos vasos mientras alaban a sus dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra. La profanación de los objetos sagrados y la evidente idolatría aumentan la muestra de arrogancia y desprecio de Belsasar.