Contexto histórico
El fin de los combates de gladiadores no se debió a una única causa directa del cristianismo.
La prohibición oficial
El emperador romano Constantino prohibió los juegos de gladiadores en el año 325 d.C., más de un siglo después del Edicto de Milán (313 d.C.) que legalizó el cristianismo en el Imperio.
Factores preexistentes
Ya antes del auge del cristianismo, la popularidad de los espectáculos sangrientos estaba en declive. Cambios en la cultura romana, la creciente carga económica de organizar estos eventos y la evolución de los valores sociales contribuyeron al proceso.
Influencia del cristianismo
El cristianismo aportó una nueva visión ética que condenaba la violencia gratuita y la muerte como entretenimiento, lo que reforzó la tendencia a abandonar los combates. Sin embargo, no fue el único motor; la combinación de factores económicos, políticos y culturales fue determinante.