Según documentos recientemente publicados, la hambruna que provocó la muerte de cuatro millones de personas en Ucrania entre 1932 y 1933 fue, al menos en parte, organizada por el régimen de Josef Stalin. La correspondencia entre Stalin y dos de sus asesores más cercanos muestra que, durante el verano de 1932, Stalin decidió deliberadamente contribuir a la hambruna incipiente.
En la sociedad comunista que Stalin imaginaba, todos los campesinos debían ser obligados a trabajar en los koljoses, granjas colectivas estatales. Los productos se entregaban directamente al Estado, que luego redistribuía los alimentos entre la población.
Las cartas intercambiadas entre Stalin y sus asesores Vyacheslav Molotov y Vasilii Blokhin revelan que, en el verano de 1932, surgió la idea de que un frente conjunto de campesinos propietarios –los llamados «kulaks»– y de líderes comunistas locales se oponía a la colectivización. El éxito de este proceso era crucial en Ucrania, ya que la región contaba con extensos campos de grano que representaban una parte importante del suministro alimentario.
Una herramienta política
Fue entonces cuando Stalin decidió convertir la hambruna ya existente, que llevaba arrasando Kazajistán y la cuenca del Volga desde 1931 y que amenazaba poco a poco a Ucrania, en un instrumento político. De este modo, la resistencia ucraniana podría ser aplastada de una vez por todas. Hasta ese momento, la hambruna tenía causas mayormente económicas y no había sido utilizada conscientemente como medida política.
Stalin envió a Molotov a Ucrania con la orden de “poner en línea a los comunistas locales”. Se instruyó a grupos policiales armados a confiscar toda la comida disponible, incluidos los almacenes privados y el grano destinado a la siembra del próximo año.
Además, se ordenó cerrar todas las tiendas en las zonas que no cumplieran la cuota aumentada que los koljoses debían entregar al Estado. Los pueblos que se rebelaban fueron aislados con cordones policiales para impedir que la población hambrienta abandonara el lugar en busca de alimento. Los bloqueos también aseguraron que no se difundieran rumores sobre el uso de la hambruna como arma.
Entre 1932 y 1933, aproximadamente cuatro millones de personas murieron de hambre en Ucrania. En la fértil llanura de Kuban, en el norte del Cáucaso, una zona perteneciente a Rusia pero mayoritariamente poblada por ucranianos, medio millón más sucumbió al hambre.
El Holodomor –«muerte por hambre» en ucraniano– es una página negra en la historia de Ucrania. En 2006 el parlamento ucraniano acordó reconocer oficialmente la hambruna como «genocidio». Muchos países la reconocen como tal, aunque algunos, como los Países Bajos, aún no lo hacen. El reconocimiento suele estar motivado políticamente, pero ya no se puede negar que hubo una intención deliberada en la política alimentaria.