El sorprendente apetito de los antiguos por los insectos
Al igual que cualquier otro alimento, el gusto por la comida evoluciona con el tiempo. Por eso resulta a la vez fascinante y, a veces, repugnante descubrir que en civilizaciones tan avanzadas como la Grecia y la Roma era perfectamente normal considerar a los insectos una delicia gastronómica.
Aristóteles y su predilección por las cigarras
El gran filósofo de Estagira, Aristóteles, era un entusiasta de las cigarras, especialmente cuando se encontraban en la fase de crisálida. En sus escritos señaló que «los machos son los mejores para comer; después del apareamiento, las hembras, llenas de huevos blancos, son las más sabrosas».
Esta curiosa preferencia ilustra cómo, en la antigüedad, el consumo de insectos no solo era aceptado, sino también apreciado por su sabor y valor nutritivo.