Pedro I (Pedro el Grande)
Occidentalización
Pedro I estaba decidido a modernizar Rusia para situarla al nivel de las potencias europeas occidentales. Creía que la ciencia, la tecnología y la cultura occidentales superaban a las tradiciones rusas y buscó incorporarlas al país. Fomentó el estudio de lenguas extranjeras, invitó a expertos de Europa y envió a jóvenes rusos al extranjero para que aprendieran los avances occidentales.
Centralización del poder
El zar reforzó la autoridad del gobierno central y limitó la autonomía de la nobleza. Creó nuevas divisiones administrativas, nombró funcionarios leales y estableció una policía secreta para reprimir la disidencia. Además, introdujo un nuevo sistema tributario y amplió considerablemente el ejército ruso.
Expansión territorial
Con una visión expansionista, Pedro buscó obtener puertos de agua cálida. Llevó a cabo guerras contra Suecia y el Imperio Otomano, anexando territorios en el Báltico y el Mar Negro. Fundó San Petersburgo como nueva capital, estratégicamente situada en la costa del Báltico.
Catarina II (Catalina la Grande)
Absolutismo ilustrado
Catarina adoptó los ideales de la Ilustración, que valoraban la razón, la ciencia y el progreso. Se consideraba una monarca ilustrada que traería prosperidad a Rusia. Promovió la educación, la ciencia y la cultura, apoyó las artes y la literatura, y realizó reformas en el sistema jurídico y administrativo.
Expansión territorial
Continuó la política de su predecesor, librando guerras contra el Imperio Otomano y la Commonwealth polaco‑lituana. Como resultado, Rusia ganó territorios en el Mar Negro y el Báltico, y extendió su influencia en Asia Central y el Cáucaso.
Consolidación del poder
Catalina fortaleció la monarquía y redujo la influencia de la nobleza. Centralizó el gobierno, disminuyó la autonomía regional y suprimió la oposición. Introdujo nuevas leyes que codificaron la jerarquía social y mantuvieron el orden.