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La invasión de la Bahía de Cochinos: preguntas sin respuesta

La invasión de la Bahía de Cochinos: 50 años de incógnitas

En abril se cumplieron cincuenta años desde que exiliados armados por la CIA intentaron derrocar a Fidel Castro en Cuba. La operación, conocida como la invasión de la Bahía de Cochinos, resultó ser un desastre total para Estados Unidos y aún genera numerosas preguntas, sobre todo acerca del papel de la agencia de inteligencia.

Recientemente la CIA publicó una parte de su investigación interna, aunque el apartado más revelador, el “Parte V”, sigue clasificado.

Eisenhower y la CIA

El origen del plan se remonta a la administración del presidente Dwight D. Eisenhower. Tras la caída del dictador de derecha Fulgencio Batista, Eisenhower temía que el nuevo gobierno de Fidel Castro, que se autodefinía “ni socialista ni capitalista”, se alineara con la Unión Soviética.

Sin embargo, agentes de la CIA, como Jake Engler, ya habían identificado fuertes simpatías comunistas entre los guerrilleros de Castro. Inspirados por el exitoso golpe de 1954 en Guatemala, los estadounidenses comenzaron a diseñar una invasión encubierta.

El 17 de marzo de 1960 Eisenhower aprobó oficialmente el plan y asignó 18 millones de dólares. Se reclutaron unos 1 400 exiliados cubanos, se les entrenó en Guatemala y se preparó una nueva administración pro‑americana que, según la CIA, devolvería a Cuba al “orden”.

Pero la presidencia de Eisenhower terminó antes de que el proyecto pudiera ejecutarse. En enero de 1961 llegó al poder John F. Kennedy, quien quiso demostrar su firme postura anticomunista.

Negar la participación

Kennedy mantuvo el plan, pero redujo su escala. En lugar de 1 000 combatientes fuertemente armados, se decidió lanzar una fuerza más pequeña y ligera, sin apoyo aéreo oficial y con la invasión programada para la noche, en la remota Bahía de Cochinos (Playa Girón).

El único soporte aéreo provenía de dos aviones de la CIA pintados con los colores de la Fuerza Aérea cubana, con la intención de ocultar la implicación estadounidense.

El 17 de abril de 1961 todo salió mal. Gracias a una extensa red de informantes cubanos en Miami, Castro anticipó la invasión y movilizó rápidamente a sus tropas. La sorpresa desapareció, no surgió el levantamiento popular esperado y, cuando el presidente envió seis cazas estadounidenses, estos llegaron demasiado tarde, revelando al mundo la participación de EE. UU.

Archivos secretos

Documentos recién desclasificados muestran que la CIA nunca entregó al presidente sus evaluaciones de riesgo y que la agencia nunca creyó que la operación pudiera triunfar sin un despliegue masivo del ejército.

Historiadores siguen debatiendo si la verdadera autoridad en Washington era el joven Kennedy o la sombra de la CIA, que presuntamente presionó para que la invasión siguiera adelante a toda costa.

La respuesta definitiva podría estar en la quinta parte del informe interno de la CIA, que permanece bajo secreto.

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