Confusión con el nombre contemporáneo
En los últimos días se ha hablado mucho de Cesare Battisti, el ex‑terrorista italiano entregado a la justicia tras años de fuga. Esa notoriedad ha generado confusión con otro Cesare Battisti, el patriota nacido en Trento el 4 de febrero de 1875 y fallecido el 12 de julio de 1916, cuyo nombre figura en calles, plazas y monumentos de toda Italia.
Intervencionismo y defensa de Trento
Antes de la Gran Guerra, Battisti fue una de las voces más firmes del intervencionismo italiano. Al igual que Benito Mussolini y Filippo Tommaso Marinetti, abogó por la entrada de Italia en el conflicto para liberar Trento del dominio austrohúngaro. Diputado socialista en el parlamento de Viena, representaba a la ciudad de Trento y, en 1914, abandonó su cargo para viajar a Italia, donde realizó conferencias en plazas y teatros con el objetivo de convencer a la intelectualidad italiana de la necesidad de la guerra.
Alistamiento y combate
Cuando Italia declaró la guerra a Austria en 1915, Battisti fue uno de los primeros en ofrecerse al ejército, incorporándose al Cuerpo Alpino a pesar de no ser ciudadano del Reino de Italia. En el frente se encontró luchando contra antiguos conciudadanos: muchos de sus adversarios eran amigos, familiares y electores que lo habían elegido para el parlamento vienés.
Captura, juicio y ejecución
Durante una ofensiva austríaca, Battisti fue capturado y trasladado a Trento, donde fue juzgado por traición por haber conspirado y combatido contra el Imperio Austrohúngaro del cual era ciudadano. Fue condenado a muerte y fusilado el 12 de julio de 1916. Sus últimas palabras fueron: «¡Viva el Trento italiano! ¡Viva Italia!»
Legado y culto nacional
Tras la guerra, con la llegada del fascismo y la anexión de Trento a Italia, Battisti fue proclamado héroe nacional. Su nombre alcanzó la cumbre del reconocimiento, convirtiéndose en un símbolo del nacionalismo italiano, aunque su familia siempre sostuvo que su ideología era socialista y que nunca fue fascista. Durante la época fascista, innumerables calles, plazas y monumentos fueron nombrados en su honor, y muchos padres italianos pusieron el nombre Cesare a sus hijos, situándolo entre los nombres más populares después de Benito y Vittorio.